Jueves 6 - Por Sofía
Diamante - La Argentina recibió ayer un nuevo fallo en contra en los tribunales
internacionales, a menos de una semana del revés por la estatización de YPF. En
Gran Bretaña, el juez Simon Picken, del Tribunal Superior de Londres, encontró
culpable al país en el caso conocido como “cupón PBI”. El Estado fue acusado de
modificar la forma de calcular el producto bruto interno para evitar pagar los
intereses de una deuda emitida en 2005.
El Tribunal les dio
la razón a los fondos demandantes y la Argentina les deberá pagar daños e
indemnizaciones por 643 millones de euros (US$704 millones), según informó la
agencia Reuters. Además, “el juez dictaminó que la Argentina debe pagar
alrededor de 1330 millones de euros [US$1460 millones] en relación con la totalidad
de los valores vinculados al PBI”, de los cuales los cuatro fondos poseen cerca
del 48%”.
El cupón atado al
PBI les pagaba a los bonistas cuando la Argentina crecía más de 3% en el año.
La demanda contra el país se centró en el cambio en la base del cálculo del
nivel de la economía (PBI), realizado en 2013, que derivó en una tasa menor de
crecimiento del país.
La Argentina
recibió un nuevo fallo en contra en los tribunales internacionales en menos de
una semana. En Gran Bretaña, el juez Simon Picken, del Tribunal Superior de
Londres, encontró culpable al país en el caso conocido como “cupón PBI”. El
Estado fue acusado de modificar la manera de calcular el producto bruto interno
(PBI) para evitar pagar los intereses de una deuda emitida en 2005, como canje
de los títulos en default en 2001.
En Londres, el
Tribunal les dio la razón a los cuatro fondos demandantes – Palladian Partners,
HBK Master Fund, Hirsh Group LLC y Virtual Emerald International Limited–, y la
Argentina les deberá pagar daños e indemnizaciones por 643 millones de euros
(US$704 millones), según informó la agencia Reuters.
“El juez también
dictaminó que la Argentina debe pagar alrededor de 1330 millones de euros [unos
US$1460 millones] en relación con la totalidad de los valores vinculados al
PBI, de los cuales los cuatro fondos poseen aproximadamente el 48%”, dijo
Reuters.
El cupón atado al
PBI se usó como anzuelo para atraer a la mayor cantidad de bonistas posibles al
canje de deuda que se hizo en 2005. Este instrumento financiero les pagaba a
los bonistas cuando la Argentina crecía más de 3% en el año. La demanda contra
el país se centró en el cambio en la base del cálculo del nivel de la economía
(PBI), realizado en 2013, que derivó en una tasa menor de crecimiento de la
Argentina.
Tras esa
modificación, el Indec informó que la Argentina creció menos de 3,22% del PBI
ese año, cuando previamente, con la anterior base de cálculo de 1993, había
crecido 4,9%. En ese entonces, el gobierno de Cristina Kirchner se ahorró de
pagar más de US$3600 millones de intereses.
El estudio jurídico
Quinn Emanuel Urquhart & Sullivan, que representa a los demandantes, conoce
de cerca la Argentina, ya que defendió a otros fondos en la reestructuración de
la deuda que llevó adelante el exministro de Economía Martín Guzmán, en 2020.
El Estado tiene la
posibilidad de apelar el fallo, pero igualmente deberá pagar una garantía para
no tener activos embargados.
Además del juicio
en Londres, hay otra demanda idéntica en Nueva York presentada por el fondo
Aurelius, pero el caso todavía no empezó. A fin de año debería iniciarse en la
Corte de Distrito Sur de Nueva York, bajo la mirada de la jueza Loretta Preska,
la misma que falló en contra del Estado argentino la semana pasada por la
expropiación del 51% de las acciones de YPF. “Ahí hay otros US$415 millones más
intereses”, dijo Sebastián Maril, director de Research for Traders, quien sigue
de cerca los juicios contra la Argentina en el exterior.
En 2005, el
entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna, y su secretario de Finanzas,
Guillermo Nielsen (hoy embajador argentino en Arabia Saudita), presentaron una
oferta para canjear los títulos en default de 2001 y propusieron como
“endulzante” –como se dice en la jerga financiera– un cupón atado a la evolución
del PBI, que pagaba si el país crecía por arriba del 3% del producto (exigía un
nivel de crecimiento mayor en los primeros años y después descendía al 3%).
Pesada herencia
En 2014, Axel
Kicillof, actual gobernador de Buenos Aires y ministro de Economía en ese
entonces, anunció un cambio en la base de cálculo del PBI, lo que en la
práctica reducía los números de crecimiento del país de 2013. Con este cambio,
el país no llegaba a crecer por arriba del 3,26% como establecía el cupón para
ese año.
Cuando se lanzaron
los cupones, en 2005, el Indec tomaba 1993 como año base de cálculo para ir
informando el crecimiento de la economía. Pero el año base cambió a 2004 en
2013, en un intento del gobierno de Cristina Kirchner de subsanar una serie
estadística que era poco creíble, luego de que, en 2007, se intervino el Indec
de la mano de Guillermo Moreno. Desde entonces, además, el Indec dejó de
publicar la serie original con base en 1993.
Kicillof fue
también quien avanzó con la expropiación del 51% de las acciones de YPF, en
2012, y tomó la decisión de no hacer una oferta público por el total de la
empresa, como decía el estatuto de la petrolera, diseñado en 1993, cuando
comenzó a cotizar en la Bolsa de Nueva York. Debido a esa decisión, los fondos
Burford y Eton Park demandaron al Estado argentino y la jueza Preska falló en
contra de la Argentina el viernes pasado. Eso obligará al país a pagar
indemnizaciones de entre US$3500 millones y US$19.000 millones.
El gobernador
bonaerense dijo el sábado pasado, en declaraciones radiales: “Este es un año
electoral, así que no me extraña que los buitres se vuelvan a meter justo en el
medio de la campaña. Hace acordar un poco a 2015 (...) También pueden aparecer
otros fallos que andan dando vuelta. Puede ser una embestida de los fondos
buitre, siempre contra la misma fuerza política y contra las mismas personas”. |