Por Jaime Rosemberg
- Pese al pedido expreso del FMI, el gobierno de Alberto Fernández aseguró ayer
que no dará marcha atrás con la moratoria previsional, que por ley del Congreso
permitirá que se jubilen más de 800.000 personas que no cumplen con los años de
aportes establecidos para obtener el beneficio.
“Ya promulgamos la
ley. No hay ninguna posibilidad [de revisarla]”, afirmaron a en el Ministerio La
Nación de Economía.
En un comunicado
publicado horas después de la aprobación de la revisión del programa, el FMI
pidió expresamente morigerar la reforma jubilatoria, a tono con el pedido de
bajar al 1,9% del PBI el déficit fiscal. El Fondo también pidió garantizar que
las tarifas de energía estén alineadas con los costos. Pero cerca del ministro
Sergio Massa aseguraron que no avanzarán hasta que los usuarios no hayan
completado el registro sobre su capacidad de pago.
Pese al expreso pedido
del FMI, el gobierno de Alberto Fernández no prevé revisar ni dar marcha atrás
con la moratoria previsional, que por ley del Congreso permitirá que se jubilen
más de 800.000 personas que no cumplen con los años de aportes establecidos
para obtener el beneficio.
“Ya promulgamos la
ley. No hay nada nuevo y no hay ninguna posibilidad [de revisarla]”, afirmaron
a muy cerca del ministro LA NACION de Economía, Sergio Massa, quien el sábado
obtuvo del organismo internacional de crédito una nueva flexibilización del
programa económico, justificada por la sequía que afectó la acumulación de
reservas internacionales, y la liberación de un nuevo giro por US$5400
millones.
En un comunicado
publicado horas después de la aprobación de su board, el FMI pidió expresamente
morigerar la reforma jubilatoria, a tono con el pedido de bajar al 1,9 por
ciento el déficit fiscal. “El costo fiscal de la nueva moratoria de pensiones
debe mitigarse a través de regulaciones estrictas para apuntar la entrada solo
a aquellos con mayor necesidad”, expresó el organismo internacional de crédito
en un comunicado firmado por Gita Gopinath, primera subdirectora gerente del
FMI.
La reforma
previsional se convirtió en ley el 28 de febrero pasado, durante la única
sesión en la que la Cámara de Diputados se abocó a tratar el temario enviado
por el Poder Ejecutivo en las sesiones extraordinarias. El proyecto aprobado
establece un plan de pagos para miles de aportantes al sistema que no cuentan
con los 30 años de aportes requeridos para obtener la jubilación y la obra
social.
La ley se aboca,
por sobre todo, a personas que llegaron a la edad de jubilarse (60 años en las
mujeres, 65 en los hombres) pero que no completaron los aportes necesarios para
lograr el beneficio por parte del Estado.
El mecanismo
instrumentado por la ley permite obtener de inmediato el haber mínimo y
destinar parte de lo recibido mensualmente a cubrir el monto de los aportes que
no se hicieron.
Según el proyecto,
aprobado por el kirchnerismo con la colaboración de los diputados de izquierda
y otros bloques minoritarios, en el momento en el que el beneficiario consigue
saldar su deuda, pasa a cobrar el monto jubilatorio sin esa deducción. En esta
nueva versión de la ley sancionada, se ofrece la oportunidad de regularizar la
situación desde diez años antes de la edad de jubilación.
“Ningún jubilado ni
ninguna jubilada argentinos originan el déficit fiscal. El Estado invierte en
sus habitantes. Son argentinos y argentinas que necesitan la presencia del
Estado argentino”, dijo el diputado Máximo Kirchner en defensa del proyecto
durante el tenso debate que se llevó a cabo en la Cámara baja. En un
comunicado, la oposición lamentó entonces “la decisión de seguir emparchando el
sistema previsional en perjuicio de todos los jubilados”.
Pedido por
tarifas
En su carta, el FMI
también pidió “garantizar que las tarifas de energía para usuarios
residenciales y comerciales de altos ingresos avancen para alinearse
completamente con los costos, incluyendo para reducir la regresividad del sistema”.
Según fuentes del Ministerio de Economía, Massa no avanzará con los aumentos
proyectados hasta que la mayor parte de los usuarios residenciales –que aún no
lo hicieron– completen su declaración sobre ingresos y posibilidades de pago.
Según cálculos
oficiales, en el Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) para
luz y gas aún no se anotaron unos 3,2 millones de hogares, y solo hay 1,1
millones de hogares de altos ingresos en los registros. “No vamos a avanzar en
la segmentación que firmó (Martín) Guzmán hasta que no se anoten todos”,
expresaron desde el Gobierno.
En el entorno del
ministro de Economía se mostraron más que conformes con el acuerdo alcanzado
con el organismo. “Tuvimos la pandemia, después la guerra en Ucrania, la peor
sequía de la historia y una crisis financiera global. Es un contexto muy
complejo”, justificaron.
Y a tono con las
críticas que Massa recibió luego de conocido el 6,6 por ciento de inflación,
que desde Economía atribuyeron a funcionarios cercanos al presidente Fernández,
cerca de Massa hablaron de la “irresponsabilidad” de esos dirigentes.
La semana pasada,
Massa compartió con el presidente Fernández parte del encuentro bilateral con
el presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Allí, Fernández pidió al presidente
norteamericano ayuda con los organismos internacionales de crédito para pasar
sin sobresaltos lo que le queda de mandato, que termina el próximo 10 de
diciembre.
“Le dije (a Biden)
que la deuda que tomó (Mauricio) Macri es impagable, y que millones de argentinos
van a estar afectados por esa deuda”, dijo el Presidente anoche durante una
entrevista en el programa El Método Rebord.
Fernández anticipó
en esa misma entrevista que una alta funcionaria que depende del secretario de
Estado norteamericano, Antony Blinken, estará la próxima semana en Buenos Aires
para “seguir avanzando” en el apoyo de Estados Unidos al país. |