Sábado 1 - Según el organismo “alcanzar el objetivo de déficit fiscal primario del
1,9 % del PIB para 2023 sigue siendo esencial para respaldar la desinflación y
la acumulación de reservas, aliviar las presiones financieras y fortalecer la
sostenibilidad de la deuda”. La subdirectora del Fondo sugirió la necesidad de
un “endurecimiento” de la política económica y de “modificaciones adicionales a
la política cambiaria”
El FMI, cuyo
directorio aprobó ayer la revisión de las metas del cuarto trimestre de 2022 y autorizó
un desembolso de USD 5.400 millones para la Argentina, señaló hoy en un
comunicado que la Argentina necesita “un paquete de políticas más fuertes para
salvaguardar la estabilidad” y consideró “esencial” que el gobierno se atenga a
la meta de déficit fiscal de este año, de 1,9% del PBI.
El comunicado se
produce tras la cuarta revisión del “Acuerdo de Facilidades Extendidas”
acordado en marzo del año pasado, de 30 meses, y de la aprobación de un
desembolso de 4.000 millones de Derechos Especiales de Giro (DEGs, la moneda
del Fondo), equivalente a poco menos de USD 5.400 millones. Con ese desembolso,
el organismo lleva girados a la Argentinos cerca de USD 28.900 millones en los
últimos doce meses, que el gobierno destina sustancialmente para, a su vez,
pagar los vencimientos con el propio organismo y aumentar en parte las reservas
del Banco Central.
“Todos los
criterios de desempeño cuantitativos hasta fines de diciembre de 2022 se
cumplieron con cierto margen, respaldados por una implementación más firme de
la política macroeconómica en el segundo semestre de 2022″, dice un pasaje del
comunicado.
Pero de inmediato
advierte que “en el contexto de una sequía cada vez más severa, una inflación
creciente y una cobertura de reservas débil, es necesario un paquete de
políticas más fuerte para salvaguardar la estabilidad, abordar los reveses y
asegurar los objetivos del programa. Junto con esta decisión, también se aprobó
una modificación de la meta de reservas”.
Sobre ese último
aspecto, que llevó dos meses de negociaciones entre Economía y el staff del
organismo, que se avino al reclamo argentino de una reducción del objetivo de
acumulación, el Fondo advirtió que la reducción de reservas –cuyo monto no
especificó, pero que según fuentes de Economía sería de USD 3.500 millones
menos para el primer trimestre y USD 2.000 millones menos para el año- servirá
“para acomodar parcialmente el impacto de la sequía severa, junto con políticas
más firmes para salvaguardar la estabilidad, abordar los reveses y asegurar los
objetivos del programa, manteniendo al mismo tiempo la función de ancla del
programa”.
“Es posible que se
requiera un endurecimiento adicional de la política macroeconómica y
modificaciones adicionales a la política cambiaria para salvaguardar la estabilidad
macroeconómica”
El comunicado del
Fondo incluye declaraciones de Gita Gopinath, la economista y subdirectora del
organismo, con quien el ministro de Economía, Sergio Massa, se reunió durante
la semana en Washington, que elogió las “políticas económicas más prudentes”
llevadas a cabo “en la segunda mitad de 2022″ que –dijo- “respaldaron una
moderación de la inflación y mejoras en los saldos fiscal y externo, lo que
ayudó a asegurar las metas del programa para fines de 2022″.
Pero, al mejor
estilo de las declaraciones del organismo, Gopinath advirtió a continuación,
que la situación económica “se ha vuelto más desafiante desde principios de
este año a la luz de la sequía cada vez más severa y los reveses de políticas”,
por lo que “dada la magnitud del shock climático, se justifican algunos ajustes
a la baja en los objetivos de acumulación de reservas, aunque será necesario un
paquete de políticas más sólidas para salvaguardar la estabilidad y mantener el
papel de ancla del programa”.
Esto es, el Fondo
reconoció la imposibilidad oficial de acumular reservas al ritmo convenido hace
un año, pero ratificó y enfatizó la importancia de cumplir la meta fiscal como
“ancla”.
“Alcanzar el
objetivo de déficit fiscal primario del 1,9 % del PIB para 2023 sigue siendo
esencial para respaldar la desinflación y la acumulación de reservas, aliviar
las presiones financieras y fortalecer la sostenibilidad de la deuda. La
implementación oportuna de medidas de alta calidad, particularmente mejorando
la focalización de los subsidios a la energía y la asistencia social, ayudará a
compensar los impuestos a la exportación más bajos debido a la sequía, proteger
la infraestructura prioritaria y el gasto social, y asegurar los objetivos
fiscales”, subrayó Gopinath.
Además, para conseguir
esa meta el Fondo siguió machacando con la reducción de subsidios al consumo de
servicios implícita en el aumento de las tarifas, en especial las de energía y
sobre los sectores más pudientes.
“Específicamente,
será fundamental garantizar que las tarifas de energía para usuarios
residenciales y comerciales de altos ingresos avancen para alinearse
completamente con los costos, incluyendo para reducir la regresividad del
sistema”, dijo Gopinath.
La subdirectora del
Fondo tampoco se olvidó de señalar la carga fiscal que representará la
recientemente sancionada nueva “moratoria previsional”, que incorporará al
sistema hasta 800.000 nuevos jubilados e implicará un costo fiscal de entre
0,38 y 0,42% del PBI en sus dos primeros años de implementación. “El costo
fiscal de la nueva moratoria de pensiones debe mitigarse a través de
regulaciones estrictas para apuntar la entrada solo a aquellos con mayor
necesidad”, dijo Gopinat.
Las prácticas de
moneda múltiple y las restricciones cambiarias también deberían eliminarse, ya
que no sustituyen a una política macroeconómica sólida
Por lo demás, el
Fondo reiteró la necesidad de mantener tasas de interés reales “positivas”,
esto es, superiores a la inflación “para hacer frente al la alta inflación y
respaldar la demanda de activos en pesos”. En ese sentido, Gopinath advirtió:
“es posible que se justifiquen aumentos adicionales de las tasas en caso de que
se produzcan nuevos shocks inflacionarios o se intensifiquen las presiones
cambiarias”.
Y sobre la política
cambiaria señaló que “la tasa de crawl (deslizamiento del dólar oficial)
debería continuar apoyando la competitividad, con acciones recientes para
racionalizar el régimen cambiario y agilizar las exportaciones que también
ayudan a respaldar la acumulación de reservas. Deben evitarse las
intervenciones en el mercado cambiario paralelo utilizando reservas o
instrumentos de deuda externa a corto plazo. A medida que las condiciones lo
permitan y se aborden los desequilibrios, las medidas de gestión de flujos de
capital, las prácticas de moneda múltiple y las restricciones cambiarias
también deberían eliminarse, ya que no sustituyen a una política macroeconómica
sólida”.
Gopinath, natural
de la India, profesora de la Universidad de Harvard, quien se desempeñara como
economista-jefe del Fondo hasta ser promovida a subdirectora por la titular de
la institución, Kristalina Georgieva, asumió un rol protagónico en el
seguimiento del caso argentino, como reflejan su activa participación en las
conversaciones con Economía y la amplitud y a la vez precisión de sus
señalamientos y recomendaciones sobre la economía argentina.
Por caso, también
se refirió a la situación de la deuda en pesos. “En el frente de la
financiación doméstica, se necesitarán esfuerzos prudentes para mitigar los
riesgos de refinanciación a corto plazo y movilizar la financiación neta,
limitando al mismo tiempo la acumulación de vulnerabilidades y protegiendo la
sostenibilidad de la deuda”, señaló. “Mientras tanto, las intervenciones del
banco central en los mercados secundarios de bonos deberían limitarse a abordar
los riesgos de estabilidad financiera. Movilizar el apoyo de socios
multilaterales y bilaterales, incluida la finalización de acuerdos técnicos con
los restantes acreedores del Club de París, es esencial para garantizar que se
cumplan los compromisos financieros y fortalecer la cobertura de reservas”.
Según la alta
funcionaria internacional, “dado que los riesgos a la baja han aumentado aún
más, incluyendo el contexto de una sequía muy severa, la formulación ágil de
políticas sigue siendo indispensable para respaldar el éxito del programa, ya
que es posible que se requiera un endurecimiento adicional de la política
macroeconómica y modificaciones adicionales a la política cambiaria para
salvaguardar la estabilidad macroeconómica. El apoyo político a las políticas
del programa sigue siendo fundamental en el período venidero”. |