Por Javier Blanco - El Gobierno captó ayer del mercado $294.500 millones
que le servirán para honrar vencimientos de deuda por $283.917 millones que
enfrenta en los próximos días, quedándole poco menos de $11.000 millones
“extras” para cubrir su creciente déficit.
Esa última y exigua cifra (que apenas llega a los $69.000 millones en el
mes cuando había promediado los $210.000 millones en enero y febrero) –obtenida
tras una subasta en que recibió un récord de 2036 ofertas de compra por los
siete títulos que volvía a ofrecer– es la que muestra que habría optado por
volver a financiarse compulsivamente de los entes públicos –a los que por
decreto obligará a canjear sus títulos en dólares por otros en pesos, además de
vender otra parte–ahora que las cuentas públicas vuelven a mostrarse
desbordadas.
O que no cerrará la puerta a la posibilidad de volver a apelar a la
maquinita del Banco Central (BCRA) al que hace algunos días ya le volvió a
pedir asistencia por $130.000 millones tras unos ocho meses de aparente (no
hubo giros directos pero sí aportes indirectos) abstinencia.
Sólo de este modo es posible entender, más allá de algún intento por no
validar un nuevo aumento en el costo del financiamiento por vía de mercado, que
haya rechazado casi la mitad de los fondos que le ofreció el mercado: del total
de $558.599 millones en ofertas recibidas apenas adjudicó títulos por un valor
nominal de $319.309 millones, que representa un valor efectivo de $294.502
millones, dado que una parte de ellos se colocan “a descuento”.
“El roll over fue de apenas 103% y aun así se pagaron tasas efectivas
del 124,9% y 125,1% para la Letra de Descuento (Lede) por vencer a fines de
junio y julio, respectivamente, lo que supone un nuevo máximo ”, hizo notar
Salvador Vitelli, de Romano Group.
“El Tesoro obtuvo poco financiamiento neto porque rechazó el 60% de las
órdenes de las Ledes y Lecer. A pesar de la gran cantidad de posturas
rechazadas, debió convalidar fuertes subas de tasas y elevó las tasas de las
Ledes por sexta licitación seguida”, observó Facimex Valores.
En el comunicado con el que tardíamente informó de la subasta, el
Ministerio de Economía destacó que con lo conseguido ayer el financiamiento
neto obtenido a lo largo del primer trimestre del año alcanzó los $471.942
millones. Vale hacer notar que menos del 15% de este total lo logró en marzo
por lo antes explicado.
“El 41% del financiamiento estuvo compuesto por instrumentos ajustados
al tipo de cambio oficial, el 31% a tasa fija y, el 28% restante, por
instrumentos indexados por CER. Asimismo, el 62% correspondió a instrumentos
con vencimiento en 2023 y el 38% restante, en 2024”, detalló en un mensaje por
redes sociales el Secretario de Finanzas, Eduardo Setti.
De los datos conocidos se puede deducir que un papel importante en la
licitación lo jugaron los organismos públicos, en especial, en la demanda del
bono ajustable por el dólar oficial que vencerá en abril de 2024, el único
posterior a las elecciones que formaba parte esta vez del menú ofrecido a los
inversores.
En tanto, los inversores privados, institucionales y particulares, se
habrían refugiado en las Letras a tasa fija por vencer en un lapso que va de
los 91 a los 112 días o en la letra ajustable por inflación (Lecer) por caducar
el 18 de julio, que fue la más demandada (se adjudicaron otros $76.120 millones
de ella), es decir, papeles que caducan antes de que se largue oficialmente la
carrera por la próxima presidencia.• |