Por Rafael Mathus
Ruiz - WASHINGTON.– Sentado a su lado en el Salón Oval de la Casa Blanca, el
presidente Alberto Fernández le pidió al mandatario de los Estados Unidos, Joe
Biden, que refuerce el respaldo de su país en el Fondo Monetario Internacional
(FMI) en medio de la sequía que deterioró la frágil economía argentina,
dejándola al borde de una recesión. Fernández, quien se mostró afín a Biden en
sus posturas, condenó sin miramientos la “invasión” de Rusia a Ucrania.
El mandatario
argentino culpó a la sequía por las “restricciones muy fuertes” de los ingresos
y dijo que le transmitió a Biden la necesidad de “armar una suerte de puente
que nos permita llegar al año entrante para tener posibilidades de
recuperación”.
El Presidente llegó
a la Casa Blanca en una camioneta Suburban negra decorada con las banderas de
Estados Unidos y la Argentina, e ingresó en la residencia oficial por el Ala
Oeste, seguido a pie por sus funcionarios y colaboradores. Ya en el Salón Oval,
Fernández y Biden intercambiaron saludos y un apretón de manos para la foto, y
realizaron una breve declaración a la prensa, sin aceptar preguntas. Ambos
dialogaron a solas por 20 minutos.
“Biden me dijo tres
veces que teníamos algo en común: haber heredado una economía destruida de los
gobiernos que nos precedieron”, respondió Fernández, al atribuirle una frase a
su par norteamericano.
Pero la ambiciosa
agenda que marcaron ambos mandatarios en su reunión choca, al menos en el corto
plazo, contra los avatares de la economía argentina, ineludibles en la reunión,
y las trabas que ha impuesto Estados Unidos –sumido en una política
proteccionista desde la presidencia de Donald Trump– a las exportaciones
argentinas, como el biodiésel, el acero o los productos agrícolas. El agravante
de la sequía llegó casi a la mitad de la declaración pública de Fernández, que
brindó leyendo, de tanto en tanto, una hoja en su falda, donde tenía anotadas
sus frases. Biden también llevó sus apuntes.
Al mencionarle que
coincidían en la necesidad de luchar contra el cambio climático, Fernández le dijo
a Biden que la Argentina sufre la peor sequía desde 1929. La frase llegó unas
horas después de que el ministro de Economía, Sergio Massa, mantuviera una
reunión en el Fondo para asegurar que el programa argentino se mantenga a
flote.
“Nosotros
compartimos la preocupación ante el cambio climático”, dijo Fernández, quien
después cerró, mirando a Biden con una sonrisa: “Así que espero que… nos sigan
acompañando como hicieron hasta ahora”.
Biden, dijeron
fuentes de la comitiva, mantendrá su respaldo ante el FMI y ofreció su ayuda a
la Argentina para afrontar la crisis y consolidar una alianza estratégica
arraigada en tres áreas: energía, alimentos y litio, un mineral crítico en la
lucha contra el cambio climático. El comunicado de la Casa Blanca no mencionó
el Fondo, pero indicó que hubo un compromiso para “trabajar junto con otros
países del G-20 en la reforma de los bancos multilaterales de desarrollo para
abordar mejor los desafíos globales”, una eventual nueva ventana para obtener
más dólares. Un tema que no se planteó: los sobrecargos del FMI.
Otro tema que
resonó en el Salón Oval fue la guerra en Ucrania. Alberto Fernández ofreció una
de sus condenas más firmes a la invasión de Rusia, al afirmar que había creado
un “grave problema” y “daños inconmensurables” a la economía mundial. Y le dijo
a Biden que debían trabajar para ponerle punto final al conflicto.
“La guerra ha
generado daños inconmensurables a la economía mundial. Tenemos que trabajar
para que esa guerra termine, deje de llevarse vidas humanas y la economía del
mundo se recupere”, continuó. “La paz es urgente”, cerró.
El último gesto de
Fernández a Biden fue un respaldo a su ofensiva para regular las armas, uno de
los temas más sensibles de la política norteamericana. Fernández llegó a un
país conmocionado por una nueva matanza en una escuela de Nashville, y al
hablar de la tragedia envió una crítica velada a Javier Milei, cuyo ascenso
político en la Argentina es seguido con una mezcla de interés e inquietud en
Washington.
Biden le había dado
la bienvenida a la Casa Blanca con un mensaje mucho más breve –habló cerca de
dos minutos, contra más de seis del argentino–, que utilizó para marcar
coincidencias, celebrar los 200 años de relación bilateral y plantear que veía
una “gran oportunidad” para potenciar la relación. Biden dijo: “Nada está fuera
de nuestro alcance si ambos países trabajan juntos”, un mantra que suele
utilizar muy seguido en sus mensajes en los Estados Unidos. La Casa Blanca ha
mostrado una enorme predisposición para respaldar a la Argentina, y en
Washington muchos creen que, más allá de los problemas actuales, el país puede
jugar un papel importante como un proveedor estratégico de gas, litio y
alimentos, mercados en los cuales el gobierno de Biden ha puesto especial
atención. “Bueno, presidente,
bienvenido, bienvenido, es genial verlo, y bienvenido a la Casa Blanca”,
arrancó su mensaje Biden, ante las cámaras y las miradas de decenas de
periodistas argentinos y extranjeros agolpados en el Salón Oval. “Esta reunión
ha tardado mucho en llegar”, le dijo, una alusión a la postergación forzada del
encuentro, originalmente agendado para julio del año pasado. Biden contrajo
Covid-19 unos días antes de la cita, que se postergó en dos ocasiones. La
comitiva presidencial se mostró exultante con la visita, en lo que fue
ampliamente visto por el Gobierno como un éxito. El único contrapunto del día
llegó desde Buenos Aires y el Capitolio: poco antes de que Fernández ingresara
a la Casa Blanca, la vicepresidenta Cristina Kirchner dijo en un tuit que desde
los Estados Unidos buscan proscribirla luego de que un senador norteamericano,
el republicano Ted Cruz, pidió que sea sancionada a raíz de las causas de
corrupción por las que fue condenada por la Justicia.
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