Por Martín
Kanenguizer - Poco después de las 10 hora de Washington DC comenzó el encuentro
entre el ministro de Economía Sergio Massa y la número dos del Fondo
Monetario Internacional (FMI), Gita Gopinath, para tratar de redefinir las
metas del acuerdo que firmó la Argentina en 2022 dado el brutal impacto de la
sequía sobre la economía.
Tras la reunión,
desarrollada en el piso 12 del edificio del Fondo, el Ministerio de Economía
dio a conocer los siguientes mensajes. “De cara a la reunión del directorio del
FMI mantuvimos una buena reunión con la Subdirectora Gerente del organismo Gita
Gopinath y su equipo, con quienes analizamos el impacto de la sequía en el país
y se valoró el despeje de vencimientos de la curva en pesos”.
“Ambos compartimos
la decisión del gobierno de continuar avanzando con medidas que fomenten el
incremento de exportaciones con el objetivo de fortalecer las reservas”,
explicó el ministro en un tweet.
En tanto, Gopinath
indicó en un mensaje: “Buena reunión con el Ministro Sergio Massa. Se discutió
la cuarta revisión del programa, el severo impacto de la sequía y la
importancia de las acciones para aumentar las reservas y continuar movilizando
financiamiento interno de manera sostenible”.
Las
preocupaciones
¿Las
preocupaciones?. Además de la alta inflación, figuraron la baja de las reservas
internacionales, la evolución del mercado cambiario -con los dólares paralelos
cerca de $400- y las perspectivas de financiamiento para el Gobierno. El Fondo,
pide más claridad sobre la cuestión cambiaria, sin llegar a exigir una
devaluación lisa y llana con desdoblamiento, a la que Massa se opone.
El ministro estuvo
acompañado por su jefe de asesores, Leonardo Madcur, el jefe de la
Aduana, Guillermo Michel, y el responsable de Comunicación
ministerial, Santiago García Vázquez.
En el salón
principal del Fondo, durante casi 80 minutos, con agua y café, Gopinath recibió
a la delegación argentina con el encargado del caso argentino, Luis
Cubeddu, y otros miembros del staff del organismo multilateral.
Participantes del
encuentro indicaron a Infobae que el clima fue “muy bueno”, que
Gopinath está “muy comprometida” con el avance del programa firmado en 2022 y
que se conversó sobre el impacto de la fuerte sequía sobre los dólares para el
BCRA y los ingresos para el fisco.
En la reunión se
ratificó que la meta de reservas se relajará (USD 3.000 millones menos en el
primer trimestre y USD 2.000 millones en todo el año) y que la pauta de déficit
fiscal no cambiará respecto del 1,9% del PBI planteado para todo el año. No se
habló ni de dinero fresco ni de los sobrecargos, uno de los temas preferidos en
la retórica del gobierno, pero que no figuran en las discusiones técnicas con
el Fondo.
No hubo objeciones
al anunciado canje de la deuda en dólares, que el staff está evaluando, porque
previamente se conversó sobre esta alternativa entre ambas partes, afirmaron
desde la delegación argentina.
En junio llegará el
momento de ver, con la segunda revisión, si se cumplieron las pautas del primer
trimestre, dado que en dos meses casi se completó el déficit acordado para el
primer trimestre del año. La única de las 3 metas que hasta ahora no presenta
problemas es la de la asistencia del BCRA al Tesoro Nacional.
Nuevo crédito
del BID
Massa comenzó ayer
su gira en la capital norteamericana para acompañar al presidente Alberto
Fernández, quien esta tarde se reunirá con el jefe de Estado Joe
Biden en la Casa Blanca. Además, el ministro ya se encontró ayer con el
presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan
Goldfajn, para acelerar los desembolsos de esa entidad a la Argentina
durante el primer semestre del año. De hecho, el banco aprobó hoy un nuevo
crédito para el país por USD 150 millones para el “Programa de Integración
Socio Urbana y Mejoramiento de Vivienda”.
“Los beneficiarios
serán 8350 Hogares Vulnerables registrados en el RENABAP residentes en Barrios
Poulares y en sus Areas degradas Aledañas con déficit habitacional. A su vez,
se priorizarán los hogares localizados en zonas con vulnerabilidad climática
mitigable y liderados por mujeres, personas LGBTQ , adultos mayores, migrantes
y/o a cargo de personas con diversidad funcional”, se precisó.
Para este año, el
BID tiene previstas operaciones por US$1.850 millones, focalizadas en programas
de discapacidad e inclusión, sistemas de cuidados de salud, ciberseguridad,
corredores viales para conectividad, líneas de transmisión eléctrica, servicios
agrícolas provinciales, e integración socio urbana, entre otras.
El Gobierno espera
que este viernes el Fondo Monetario Internacional otorgue su visto
bueno a la cuarta revisión trimestral del programa, que incluye
un cambio en las metas de acumulación de reservas y un diagnóstico
con alertas por parte del staff del organismo sobre
los próximos meses de la economía.
Massa hoy con la número
2 del FMI, Gita Gopinath
Esto se da porque
los exámenes trimestrales que realiza el FMI no solo se enfocan sobre los
objetivos mensurables en discusión -en este caso, los últimos números de 2022-
sino también sobre la marcha actual del programa. Y los últimos meses
tuvieron distintos hecho macroeconómicos y medidas que el Ministerio de
Economía y el Fondo Monetario debatieron durante dos meses antes del acuerdo
preliminar anunciado hace quince días.
Falta de divisas
Por una parte, la
sequía generó ya un fuerte impacto en el horizonte de acopio de
divisas en el Banco Central por una menor producción agropecuaria y
un menor nivel de exportaciones. Junto con eso, una recaudación tributaria
recortada por ingresos más bajos de retenciones a las exportaciones. En el
medio, una aceleración de la inflación que llevó al IPC de los dos
primeros meses del año por encima del 6 por ciento; los expertos privados
prevén que la suba de precios supere el 100%, frente al 60% estimado por el
Gobierno.
Mientras tanto, el
Palacio de Hacienda desarrolló una serie de medidas para buscar
estabilidad en el frente financiero y que la sangría de reservas no derive en
volatilidad en los precios de los dólares financieros, que se acercan a los
$400, aunque subieron menos que la inflación.
En ese contexto, se
encuentran el anuncio de recompra de bonos globales que hizo el
Ministerio de Economía en las primeras semanas del año, un canje de bonos en
pesos para despejar 4,34 billones de pesos de vencimientos hasta
fines de junio y, la más reciente, una conversión compulsiva de títulos en
dólares bajo ley extranjera (Globales) para los tenedores intra
sector público, a cambio de bonos duales con vencimiento en 2036.
Esta última decisión incluye subastas de bonos en dólares ley
local (Bonares) para darle mayor volumen a la plaza de negociación
del “contado con liqui”; la calificadora de riesgo Fitch le bajó la
nota a la deuda soberana por este canje.
Si el board del
FMI da su visto bueno -se prevé que la sesión tenga lugar este viernes- generará
un desembolso, el primero de 2023, por USD 5.300 millones. De ese total,
una buena parte quedará en el organismo, ya que el Gobierno acordó con
Washington postergar hasta ese día el pago de USD 2.700 millones de
vencimientos a la propia entidad.
En una entrevista
este fin de semana Sergio Massa señaló que el FMI está “en un período de secreto, porque cada director se está informando
previo al voto de aprobación. Pero puedo anticipar que se modifican las metas
de reservas para todo el año y se establece algunas nuevas pautas que el
comunicado de prensa del Fondo deja entrever”. Los más reticentes en el board
son los representantes de Japón y Brasil. “Hay visiones diferentes sobre el
programa”, admitieron a Infobae las fuentes oficiales, que confían en
la aprobación del board.
Pauta fiscal:
escaso margen
El cambio de metas
no implicaría, por el momento, una reducción del objetivo de déficit.
La política fiscal inició el año con complicaciones por una reducción
de los ingresos y un gasto que no se detiene. En particular, la sequía redujo
la recaudación de derechos de exportación por la sequía y tuvo un impacto en
los números de déficit de los dos primeros meses del año. Con una vía
de ingresos relevante como son las retenciones recortada, el rojo primario del
primer bimestre finalizó en los $432.000 millones.
El margen para
cumplir la meta trimestral pactada con el Fondo es muy bajo. El acuerdo prevé
un tope de $441.000 millones a fines de este mes, es decir que el déficit
primario solo podría incrementarse en cerca de $9.000 millones para
no salirse de ese parámetro. Esta cifra, de todas formas, será analizada en
detalle durante la quinta revisión, que tendrá lugar entre mayo y junio. Aunque
hay un antecedente que podría mejorar, al menos un poco, las chances
de cumplir.
Tras la reunión de
hoy, se ratificó que el viernes se debatirá el caso argentino en el board del
Fondo
En la primera
revisión, en junio del año pasado, el FMI reajustó en términos nominales las
metas del programa expresadas en pesos por haberse registrado una inflación más
alta de lo esperada en el escenario base con el que se trazan los objetivos
condicionales.
Por otra parte, el
Banco Central giró adelantos transitorios por primera vez en el año
para financiar al Tesoro y quedó al borde del tope que impone el
acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. En un trimestre con fuertes
presiones en el frente fiscal por la caída de la recaudación, el Ministerio de
Economía compensó pagos atrasados del 2022 pero aumentó la deuda
flotante de este año.
Según información
de la autoridad monetaria, se trató de un único envío al Tesoro
por $130.000 millones, una herramienta de financiamiento a la que el
Palacio de Hacienda no había acudido en lo que va del 2023 para cubrir el
déficit. Para los primeros tres meses del año, el programa financiero incluye
un tope de $139.300 millones, por lo que el primer giro que hizo el
Banco Central al Tesoro consumió prácticamente la totalidad del cupo para el
primer trimestre. Para todo 2023 el techo autorizado es de 0,6% del PBI,
que equivalen a $883.000 millones. En un año electoral, las presiones del
gasto siempre aumentan. |