Crece la
desconfianza en el peso y también la deuda externa. Muchos argentinos tienden a
abandonar el peso y buscar protección de sus ahorros en otras monedas, a partir
de la inestabilidad económica que arrastra el país y la inflación de triple
dígito que evapora el poder de compra. En ese contexto, año a año se incrementa
el monto de dinero que los ciudadanos atesoran fuera del sistema local: según
las últimas estimaciones oficiales, la cifra ya supera los US$261.795 millones.
En tanto, la deuda
externa bruta alcanzó a fines del año pasado los US$276.694 millones, por
encima de los US$266.740 millones del mismo período de 2021 (un alza de casi
US$10.000 millones). Según el informe de Balanza de Pagos del Indec del cuarto
trimestre, los movimientos de mercancías, bienes y servicios con el exterior
dejó un déficit de US$3788 millones al cierre de 2022, lo que revirtió un
resultado superavitario de US$6708 millones de fines de 2021.
El monto millonario
que los argentinos tienen fuera del sistema contempla los fondos alojados en
cuentas bancarias declaradas en el exterior, el dinero atesorado en cajas de
seguridad o los billetes guardados “en el colchón”, tanto en dólares como en
otras divisas. Y el incremento de ese monto año a año grafica la desconfianza
que los argentinos mantienen en el peso y en el sistema financiero local.
Un dato oficial
El dato corresponde
a las últimas estimaciones del Indec para el último trimestre de 2022 y se
publica en el informe de Balanza de Pagos, Posición de Inversión Internacional
y Deuda Externa, que contempla el flujo financiero de la Argentina con el
exterior.
La cifra es un 2,7%
superior (US$6863 millones) con relación al monto estimado por el organismo
estadístico un año atrás (US$254.932 millones). No obstante, si bien en
términos nominales refleja un crecimiento, esa alza se ubica por debajo de la
inflación registrada en los Estados Unidos (6,5% interanual en diciembre).
El dinero guardado
fuera del sistema, contemplado dentro del segmento ‘Otras inversiones’ en la
Posición de Inversión Internacional, se incrementó en US$301 millones con
respecto al tercer trimestre de 2022.
La dolarización de
los ahorros y la huida del sistema local es una tendencia que hace años marca a
la economía argentina y no distingue gobiernos y administraciones. La
acumulación de sucesivas crisis económicas, cepos, confiscaciones de depósitos,
inflación, cambios de moneda, déficit fiscal, emisión y pérdida del poder
adquisitivo configuraron un escenario de desconfianza hacia el sistema financiero
local y de desconfianza en el peso como refugio para los ahorros. |