Por Mariano
Spezzapria - El Gobierno revisó finalmente ayer su estrategia frente a la
escalada de violencia criminal que protagoniza el narcotráfico en Rosario. En
un giro de 180 grados, el presidente Alberto Fernández anunció medidas para
reforzar la dotación de las fuerzas federales en esa ciudad santafesina, hasta
llegar a los 1400 agentes disponibles en el territorio. En un mensaje grabado,
el mandatario anticipó que hoy se concretará el desembarco de las fuerzas en un
acto en Rosario, al que asistirá el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández,
quien será recibido allí por el gobernador Omar Perotti y por el intendente
local, Pablo Javkin. Ambos recibieron de buen grado el anuncio presidencial,
pero advirtieron que deberán verificarlo una vez que se ponga en marcha.
En el paquete de
medidas destinadas a Rosario, Fernández también incluyó el traslado de un
batallón de ingenieros del Ejército, despojados de armas, para colaborar en la
urbanización de barrios tomados por los narcos. En uno de ellos, llamado Los
Pumitas, fue asesinado Maximiliano Gerez, de 12 años. Ayer detuvieron a un
joven de 22 años por ese crimen, que provocó una revuelta.
Tras la escalada de
violencia que se cobró la vida de un niño de 12 años en Rosario en medio de
otra balacera narco, el presidente Alberto Fernández protagonizó ayer un giro
político de 180 grados y, luego de haberse mostrado prescindente, anunció
medidas para reforzar la seguridad de esa ciudad santafesina. Lo hizo con un
mensaje en el que prometió que la dotación de fuerzas federales será
incrementada a 1400 agentes disponibles en la zona.
Fernández grabó el
discurso para comunicar su decisión antes de que, hoy, lleguen a Rosario el
jefe de Gabinete, Agustín Rossi, y el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández,
para formalizar el desembarco junto al gobernador Omar Perotti y al intendente
Pablo Javkin. Ambos recibieron de buen grado el anuncio presidencial, pero
advirtieron que debe plasmarse lo antes posible en el territorio. Es que ya
hubo otros siete operativos desde 2014 y no contribuyeron a mejorar la
situación (ver aparte).
En el paquete de
medidas para reforzar la seguridad de Santa Fe, que está asolada por los
crímenes vinculados al narcotráfico, el Presidente incluyó el traslado de un
batallón de ingenieros del Ejército, despojados de armamento, para colaborar en
la urbanización de barrios populares que están tomados por el flagelo narco. En
uno de ellos fue asesinado Máximo Gerez, de solo 12 años, lo que provocó una
pueblada que casi termina con el linchamiento de “el Salteño”, el narco de la
zona.
“Los hechos y las
imágenes de los últimos días dan cuenta de hasta dónde son capaces de llegar
con sus ilícitos propósitos. Entiendo que Rosario nos necesita”, reconoció
Fernández, luego de que quedó expuesta la incapacidad operativa de la policía
santafesina para afrontar la situación. No obstante, hasta ahora había primado
el planteo interno de Aníbal Fernández, quien consideraba suficiente el aporte
del gobierno federal ante la crisis de seguridad en Rosario.
De hecho, la Casa
Rosada se había defendido de los cuestionamientos de Perotti, Javkin y de buena
parte de la oposición política –en especial de Juntos por el Cambio– ante la
amenaza narco al astro argentino Lionel Messi y el ataque al supermercado de la
familia Rocuzzo. Y no había dado el brazo a torcer ante el reclamo de medidas.
A tal punto que Perotti estuvo la semana pasada en la Casa Rosada y solo se
llevó un sistema de reconocimiento facial que le facilitó el ministro del
Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, pese a que históricamente La Cámpora rechazó
ese procedimiento cuando se puso en marcha en la ciudad de Buenos Aires.
Justificación
“La lucha contra el
crimen organizado, a pesar de los esfuerzos realizados, no ha alcanzado los
resultados que esperábamos”, admitió el Presidente, en lo que pareció una
justificación de la desafortunada frase de Aníbal Fernández cuando sostuvo que
“los narcos han ganado”. En la misma línea, el mandatario dijo que “el crimen
organizado no se desarrolla de un día para otro”, porque requiere tiempo para
tomar territorios, reclutar sicarios y cooptar voluntades en las fuerzas de
seguridad, en la Justicia y también en la política. “Eso es lo que les
garantiza su desarrollo, expansión y fundamentalmente su impunidad”, comentó.
Pese a que se
difundieron estadísticas sobre la escasa inversión en seguridad para una
provincia jaqueada por el narco, Fernández buscó dejar en claro que su
administración no desatendió a Santa Fe. Así, enumeró la resolución de la deuda
que la Nación tenía con la provincia, obras como el tren y la Hidrovía –con la
reciente implementación de escáneres por parte de la Dirección General de
Aduanas– y la construcción de escuelas y rutas.
Pero en referencia
a Rosario concedió: “Vamos a poner en el centro de la escena a la autoridad del
Estado para devolverle a la ciudad su vida en comunidad. Estamos tomando
decisiones contundentes. No nos tiembla el pulso en combatir el crimen
organizado”. Aseguró, además, que “les caerá todo el peso de la ley” a quienes
estén implicados en las organizaciones delictivas.
Otra de las medidas
será la crea- ción de una delegación de la Unidad de Información Financiera
(UIF) en Rosario. La decisión ya había sido plasmada en el Boletín Oficial a
fines de febrero, pero el Presidente detalló que Perotti firmará el convenio
para instalar la nueva sede.
“El sistema
carcelario extremará la custodia contra los reclusos que han sido condenados y
pretenden desde la misma cárcel seguir controlando sus objetivos criminales”,
planteó como otra cuestión Fernández, cuando el 80% de los ataques a tiros que
acontecen en esa ciudad se ordenan desde las cárceles.
En Santa Fe, en
tanto, estarán atentos a una reunión que tendrá lugar este miércoles en la
Cámara de Diputados, donde se podría firmar un dictamen favorable a un proyecto
para sumar cargos de jueces y fiscales federales a una estructura judicial que
no da abasto con las causas de narcotráfico. |