Por Claudio
Zlotnik - Sergio Massa se despidió pronto de la promesa de bajar la
inflación a menos de 4% mensual antes de abril, pero el problema principal
-ahora- pasa por la aceleración en los aumentos de los
precios. Sobre todo de los
alimentos.
A pesar de los
últimos acuerdos firmados por Comercio con las principales fábricas de
alimentos y con las cadenas de supermercados, lo cierto es que esas mismas
empresas aplican subas más altas a la pauta del 3,2% a los mayoristas y a los
distribuidores que llegan a los comercios de barrio.
Es decir: una vez más se constata que los acuerdos de
precios se cumplen en las grandes cadenas mientras que la
inflación de los comercios tradicionales viaja en una dinámica más elevada.
Al respecto,
iProfesional accedió a listas de precios de algunas de las principales
compañías alimenticias. En todos los casos hay un cumplimiento por mantener la
pauta de aumentos del 3,2% en la canasta de Precios Justos, de unos 30.000 productos que venden los
grandes supermercados.
Es más: los
gerentes de esas grandes cadenas rechazan incrementos que vayan por encima de
ese porcentaje cuando se trata de esos productos. El problema aparece con
las listas que se envían a los comercios más chicos. Y con los artículos que
están por fuera de "Precios Justos".
Las últimas mediciones privadas ya vienen marcando una
caída, por ahora leve, en el consumo masivo. Una tendencia que podría
empeorar en el año electoral, de ahí la gran preocupación de los funcionarios por mantener a raya a
los precios de los alimentos. Un partido que, por ahora, van perdiendo.
La realidad de los precios y la estrategia de las empresas
Vale un ejemplo: en
el rubro de las leches en sachet, hay una marca que está incluida en la lista
de 1.900 con precios congelados hasta finales de junio. Es el caso de "La
Martona", que cuesta $232.
Para el resto de
las leches en sachet que se venden en los supermercados, el incremento asciende
al 3,2%.
Para las leches fluidas "larga vida" o con algún
aditivo, los incrementos van del 5% al 8%. El mismo porcentaje que en los productos considerados "premium",
como yogures y postres lácteos.
La otra variante que
domina el mercado en épocas de tensión e incertidumbre con los precios tiene
que ver con la eliminación de las bonificaciones que las empresas les
otorgan a sus clientes. Esta eliminación juega como un aumento
encubierto, que elude los controles de la secretaría de Comercio.
Otra clave de la
estrategia de las empresas pasa por distribuir los productos más económicos de
la canasta básica entre las grandes cadenas de supermercados,
mientras dejan las marcas más caras para los autoservicios y almacenes.
Esa política, a su
vez, le da oportunidades a empresas fabricantes medianas y chicas para entrar
en los comercios a precios más competitivos.
Los aumentos de precios en el arranque de marzo
Además de productos
básicos como fideos, harinas, arroz y galletitas -todos con alzas superiores al
3,2% por fuera de los supermercados-, también hay aumentos del 7% promedio en
bebidas sin alcohol.
En galletitas, las empresas más
importantes mandaron listas con incrementos de entre 8% y 10%.
Todos estos ajustes
van a empezar a verse en las góndolas a partir de esta semana que acaba de
comenzar.
A las góndolas y a
las carnicerías, a su vez, llegarán los últimos incrementos en el mercado de
Cañuelas.
Ambos segmentos
tuvieron fuertes incrementos durante febrero, que llegaron al 45% en el caso de
los pollos y los huevos. En el caso del pollo, hubo un alza adicional del 10%
esta última semana.
En este
contexto, las consultoras que responden al REM
del Banco Central estimaron
que la inflación de este mes llegará al 6,3%, por arriba del 6,0% de febrero y
de enero pasados.
En el caso de la
consultora LCG, que monitorea la inflación semana tras semana, la medición para
las últimas cuatro semanas marcó un 6,8% en el caso exclusivo de los alimentos.
Otras, como la que
dirige Orlando Ferreres apuntó a un 9% de inflación de los alimentos en
febrero. Todo un récord de la gestión Massa.
El dólar también juega
En este contexto de
aceleración inflacionaria, el Fondo Monetario quiere que el
Gobierno acelere también las minidevaluaciones diarias. Massa y Miguel Angel Pesce se resisten.
En enero y febrero,
la tasa de devaluación del tipo de cambio oficial fue del 5,6% y 5,4%
respectivamente. La inflación del primer mes del año fue del 6% y, se presume,
el mes pasado también terminó en torno a ese mismo número o, incluso, algunas
décimas por encima.
La evaluación del Fondo es que la dinámica inflacionaria se
aceleró y que si el Banco Central mantiene esta misma postura,
entonces el atraso cambiario se profundizará.
Los técnicos de
Washington, en línea con lo que piensa gran parte de los economistas locales,
creen que el tipo de cambio ya está un 30% atrasado. Incluso, por lo bajo,
algunos bancos de Wall Street consideran que el atraso supera ese nivel.
La cuestión de
fondo radica en que el nivel de los precios sube más aceleradamente que lo
pensado y el Gobierno debería tomar medidas para evitar un empeoramiento de la
situación cambiaria. |