Por Laura Serra - En
su último discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso en su
mandato actual, el presidente Alberto Fernández aprovechó el escenario de la
Asamblea Legislativa para embestir en duros términos contra la Justicia y, en
particular, contra la Corte Suprema, la oposición y la prensa. En este marco,
aseveró que Cristina Kirchner es “perseguida injustamente” por los tribunales y
si bien evitó pronunciar la palabra “proscripción”, como pretendía el
kirchnerismo, advirtió que la Justicia busca su “inhabilitación política”.
Ante a la presencia
imperturbable de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, presidente y
vicepresidente de la Corte, el jefe del Estado arremetió contra el Poder
Judicial en distintos tramos de su discurso. El momento más tenso se vivió
cuando fustigó el fallo del máximo tribunal que ordenó que se devolvieran
recursos coparticipables a la ciudad de Buenos Aires, al señalar que “la
intromisión de la Justicia en la ejecución presupuestaria es definitivamente
inadmisible”, y la resolución por la que dispuso rediseñar la composición del
Consejo de la Magistratura. “Lo tomaron por asalto”, advirtió el mandatario,
quien cuestionó la “intromisión” del Poder Judicial sobre los otros dos poderes
del Estado.
En este marco,
Fernández justificó el pedido de juicio político que promovió contra la Corte.
“No hay nada en la Constitución que lo impida. No hay ningún ataque ni
embestida contra la Justicia”, aseveró.
“La Corte Suprema
de Justicia aseguró a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recursos
coparticipables que no le corresponden contrariando la ley de coparticipación
vigente. Les quita dinero a los que más necesitan y destina esos mismos
recursos a la ciudad más opulenta del país”, fustigó. Las cámaras de la Televisión
Pública enfocaron a los gobernadores presentes, una delegación que lució muy
raleada: solo asistieron cinco mandatarios peronistas y el jefe de gobierno
porteño, Horacio Rodríguez Larreta.
Las palabras del
Presidente desataron una ovación en el oficialismo, que hasta entonces parecía
sumido en un letargo por el tono monocorde y el contenido anodino del discurso.
Desde las bancadas opositoras llovieron gritos e insultos, y si bien algunos
legisladores se retiraron del recinto en protesta, el grueso de los bloques se
quedó.
La embestida
presidencial contra la Justicia arrancó cuando condenó el ataque sufrido por la
vicepresidenta en septiembre, al que calificó como el “episodio más
desgraciado” de la democracia argentina en 40 años. Fue el primero de varios
guiños que le dedicó a la vicepresidenta, con quien no se veía desde aquel
atentado. Ella le devolvió frialdad.
“Vuelvo a exigir
hoy a la justicia que profundice la investigación de aquel hecho, que juzgue y
condene a quiénes fueron los autores materiales e intelectuales de ese intento
de homicidio”, reclamó, ante el aplauso oficialista. Acto seguido, reclamó: “Le
pido a la Justicia que actúe con la misma premura con la que archiva causas en
las que jueces, fiscales o empresarios poderosos asoman como imputados”.
Enfatizó que
Cristina es “perseguida injustamente” en tribunales. Y, mirando de soslayo a
los dos jueces de la Corte presentes, lanzó el dardo más duro a la Justicia al
pedir que “vuelva a abrazar al derecho y deje de servir a factores de poder
persiguiendo a quienes representan el pensamiento popular”.
“En este tiempo,
escuché cómo una y otra vez criticaban mi moderación. Pero con esa moderación
fui capaz de enfrentar a los acreedores privados y pude ponerle freno a los
condicionamientos que el FMI le había impuesto al gobierno que me precedió”. Un
mensaje para el diputado Máximo Kirchner, ausente ayer en el recinto.
“Con esa moderación
fui quien puso el pecho a la pandemia, y quien terminó de levantar hospitales
que a mi llegada alguna gobernadora consideraba innecesarios”, asestó, en
alusión a María Eugenia Vidal.
En su discurso, que
se prolongó durante dos horas, Fernández hizo un panegírico de su gestión.
Vaticinó, contra los pronósticos de las consultoras, que este año la Argentina
volverá a crecer. Si bien admitió dificultades de la economía, exaltó la labor
del ministro Sergio Massa. “Seremos uno de los países que más crezca del mundo
y de los primeros de la región. Serán tres años consecutivos de crecimiento de
nuestra producción, algo que no sucedía desde el 2008”, enfatizó.
El primer
mandatario sostuvo que entendía “el malestar y la queja de los más débiles” y
admitió que la “alta inflación” es “un factor central de desorganización de
nuestra economía”. Sin embargo, no anunció una sola medida para atemperarla.
Insistió en remarcar los aspectos positivos de su gestión y acusó sectores que
pretenden ocultarlo para “generar desánimo y malestar”.
En este marco,
embistió contra los medios de comunicación. Tampoco se privó de atacar a la
oposición, pese a que minutos antes había destacado el valor del diálogo.
“Hemos soportado
una sistemática acción de desinformación de las políticas que se llevaron
adelante desde el gobierno nacional. Esa suerte de cerco informativo fue muy
difícil de eludir dados los niveles de concentración que existen en nuestro
sistema de medios de comunicación. Además, muchos de esos medios expresan
intereses económicos y políticos opositores al gobierno que ocultan o
tergiversan información a sus lectores, oyentes o televidentes”.
Al referirse a
Juntos por el Cambio, Fernández afirmó: “Los que atentaron contra la
Constitución son los que armaban mesas judiciales y perseguían con recursos
estatales a jueces, a periodistas, a políticos opositores y hasta a sus propios
compañeros”. En otro tramo, lanzó una advertencia sobre un “nuevo embate
privatizador” de las empresas públicas que, a su juicio, impulsan sectores
opositores.●
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