Por Carlos
Arbia - El pasado fin de semana comenzó a circular el rumor en el ambiente
bancario y empresario que una vez que el gobierno acuerde la nueva meta de
reservas internacionales netas (RIN) con el FMI y apruebe las metas
cuantitativas del último trimestre del año pasado el equipo económico podría
intentar buscar una especie de mega canje para los bonos de deuda en
pesos emitidos por el Tesoro que vencen entre marzo y julio próximo.
Desde el equipo
económico, en particular el ministro de Economía Sergio Massa, sostienen
que la deuda pública en pesos es absolutamente sustentable y que cuando termine
el segundo trimestre con fuertes vencimientos del sector privado como bancos,
fondos comunes de inversión y compañías de seguro el problema se resolverá.
Como antecedente
hay que mencionar que la semana pasada en un programa de CNN Radio el propio
Massa manifestó que "no solamente no es impagable, sino que, superado
el segundo trimestre, el próximo gobierno va a tener un perfil y una curva para
el 24 y el 25 mucho mejor de la que le tocó a este gobierno cuando arrancó en
términos de producto."
En tanto que el
planteo desde Juntos por el Cambio es que habría que reperfilar la
deuda pública en pesos, porque esa deuda es una bomba activada y es
impagable.
"En términos
macroeconómicos, lo que tenemos que hacer es reducir la cantidad del
Leliq, reducir la cantidad de pesos que hoy están circulando en el sistema
financiero y que producen una espiral. Y tratar de que el Estado responda a eso
de una manera inteligente y eficiente" afirmó el ministro en esa
entrevista.
Un reciente informe
de la consultora GMA Capital señala que: "en lo referente al
financiamiento monetario del déficit fiscal y aún que se cumplan la meta
comprometida para este año de un déficit fiscal primario del 1,9 % y
financiamiento directo del BCRA de 0,6 del PBI el BCRA seguirá teniendo
protagonismo tal como sucedió el año pasado.
Deuda del Tesoro y del BCRA: las bombas de pesos difíciles de desactivar
"En las
licitaciones del año pasado el financiamiento neto al Tesoro ascendió a los 2,4
billones de pesos, pero con las intervenciones del BCRA comprando bonos en el
mercado secundario la emisión neta para comprar títulos del Tesoro alcanzó los
1,9 billones de pesos" explica el informe de la consultora.
En lo que va del
2023 el Tesoro consiguió financiamiento por unos 340.000 millones de
pesos de financiamiento neto en tanto que el BCRA compró bonos en el
mercado secundario por unos 140.000 millones de pesos, pero es probable que en
la medida que transcurran los meses hasta la llegada de las PASO de agosto los
inversores no quieran tantos instrumentos en pesos por lo tanto es probable que
el BCRA repita la historia y tal vez su intervención sea mayor que el 2022.
Esta "Bomba de
Pesos I", así la llaman en el mercado financiero local y en Wall Street,
es probablemente la más compleja de desactivar que recibirá el próximo gobierno
en caso que el equipo económico de Sergio Massa no decida una especie de mega
canje de esa deuda para ayudar el próximo gobierno.
El problema es que entre marzo y julio próximo vencen
unos 12 billones de pesos y entre agosto y diciembre otros 18 billones de
pesos lo que implica un total de unos 30 billones de pesos o 155.000 millones de dólares al tipo de
cambio oficial.
Con respecto a la
deuda del Tesoro Nacional en el mandato de Alberto Fernández esa deuda nominada
en pesos aumentó unos $20 billones. Esto representa más del doble del déficit
fiscal que el gobierno tuvo durante el período bajo análisis.
Si tomamos las
cifras totales, el déficit acumulado bajo el gobierno actual fue de $7.5
billones de pesos y el aumento de la deuda del Tesoro en pesos y el pasivo
monetario remunerado del Banco Central aumentó $27.5 Esto a su vez significa
que la deuda en pesos aumentó 3,6 veces más que el déficit que
pretendió financiar.
El aumento del stock de Leliqs
En la actualidad
los pasivos no remunerados del BCRA ascienden a $ 5,2 billones, mientras que
los pasivos remunerados en pesos, la Bomba en Pesos II, suma unos 12 billones y
por los que paga mayoritariamente una tasa del 75,0% anual, esto implica una
tasa efectiva del 107,0% anual.
La suma de ambos
pasivos da $ 16,0 billones de pesos que comparados con las reservas
internacionales brutas de unos 39.000 millones de dólares da un dólar de
equilibrio de unos 410 pesos.
De acuerdo a los
datos del especialista Salvador Di Stefano en los últimos 3 años, el stock de
Leliq y pases aumentó en $8.6 millones.
Este aumento fue
muy importante porque las Leliq y los pases pagan una tasa de interés alta
en pesos, y como el BCRA nunca paga los intereses y los capitaliza, el interés
compuesto eleva el endeudamiento más que proporcionalmente.
Las Leliq y Pases
Pasivos del BCRA llegan a unos 12 billones de pesos que al tipo de cambio
oficial son unos 60.000 millones de pesos o casi un 12 % del PBI.
Además, la
renovación de ese stock totaliza unos 700.000 millones de pesos mensuales que
cobran los bancos por financiar al estado y le genera un déficit cuasifiscal
anual al BCRA de unos 5 puntos del PBI.
"El efecto no
deseado de la emisión monetaria, y posterior absorción vía esas Leliq, es que
el Estado les saca dinero a los bancos que dejaron de financiar al sector
privado" explicó el especialista a Iprofesional.
El déficit fiscal
Además, explica
que: "en diciembre del 2019 el stock de préstamos al sector privado
representaba el 54,0% de los depósitos, y en la actualidad el stock de
préstamos al sector privado representa el 37,1% de los depósitos, claramente el
que perdió fue el sector privado".
El Gobierno
nacional ha tenido durante toda su gestión un enorme déficit fiscal, sin
crédito externo y utiliza dos vías para financiarlo, el mercado de capitales
local y la emisión monetaria del BCRA.
Por su parte el
BCRA financió una parte de este déficit vía emisión monetaria y posterior
absorción de dichos pesos con instrumentos como las Leliq y pases (pasivos
monetarios remunerados).
El déficit primario
del Gobierno es equivalente a 2,4% del PBI, mientras que los intereses que
abona en concepto de la deuda de tesorería y los pasivos del BCRA son el
equivalente al 5 % del PBI.
Por lo tanto, el
próximo gobierno debería tener un superávit fiscal del 6,0% del PBI para pagar
los intereses de la deuda. Se debería pasar de un déficit primario del 2,4% a
un superávit del 6,0% del PBI, para cumplir dicha meta es necesario un ajuste
del 8,4% del PBI, algo casi imposible de cumplir. La suma de las dos bombas de
pesos totaliza más de 200.000 millones de dólares unos al tipo de cambio
oficial,
Probablemente, el
próximo Gobierno deberá buscar el superávit fiscal, pero también alguna otra
forma para poder pagar los intereses de la deuda, previa reformulación de los
contratos de deuda existentes en el mercado.
En este punto luce
relevante el debate entre el gobierno y la oposición respecto a
la sustentabilidad de la deuda emitida por el Estado, y consecuentemente
la viabilidad de un sistema financiero expuesto a financiar al Estado con la
mayor parte de los depósitos del sector privado.
La política del
BCRA consiste en retener los pesos absorbidos por los plazos fijos de los
particulares en los bancos de los bancos y lograr que estos no se traspasen a
la demanda de dólares y bienes y servicios para evitar una hiperinflación.
En lo que respecta
al futuro de la deuda en pesos del Tesoro un reciente informe del Grupo IEB
destaca que "se ve a un gobierno dispuesto a sostener la deuda en pesos
aún con el costo de una inflación más alta y tal vez terminará con gran parte
de la deuda en pesos en manos del sector público". El informe también
expresa que "otro cantar sin los pasivos remunerados del BCRA cuya
solución final representa un verdadero desafío, aunque es probable que no sea
este gobierno quien se encargue de ella". |