Por Francisco
Jueguen - La pérdida de dólares por parte del Banco Central tuvo consecuencias
concretas. Tras un encuentro entre el ministro de Economía, Sergio Massa, y la
titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, ayer, en
la India, fuentes oficiales revelaron que el Gobierno y el organismo
internacional negociaron una flexibilización de las metas sobre las reservas, a
raíz del impacto de la sequía y también de la guerra en Ucrania.
El FMI anunciaría
el acuerdo formalmente mañana, por lo que los voceros del Palacio de Hacienda
indicaron que no será necesario que la Argentina pida un waiver (perdón) ante
el directorio del Fondo, que se reunirá el 22 de marzo para revisar las cuentas
del país. La aprobación del cuarto trimestre de 2022 del acuerdo de facilidades
extendidas significará un desembolso del FMI en torno a los US$5400 millones,
que serán destinados justamente a las reservas del BCRA.
Ante la dinámica de
pérdida de dólares en la que se encuentra el Banco Central (BCRA) y las
perspectivas negativas para este año, el Gobierno y el Fondo Monetario
Internacional trabajan en un “consenso” para flexibilizar las metas
trimestrales y anual de 2023 -que estaban lejos de ser cumplidas- por el
impacto previsto de la sequía y el de la guerra en Ucrania.
Fuentes del
Ministerio de Economía aseguraron que la información se oficializaría mañana,
cuando el Fondo emita un comunicado en el que dará por cumplidas las metas del
cuarto trimestre de 2022 del acuerdo de facilidades extendidas con la Argentina
(significará un desembolso de US$5400 millones de inmediato) y el análisis
prospectivo que realiza sobre el primer trimestre del año. Las mismas fuentes
no quisieron precisar cuáles serían las nuevas metas (se conocerán con el staff
agreement esta semana), pero aseguraron que mantienen objetivos fiscales ni los
de política monetaria.
Por otra parte,
reconfirmaron que no será necesario un waiver (un perdón) ante el directorio
del Fondo (que se reunirá el 22 de marzo para dar el visto a la revisión actual
de fines del año pasado) y además se estimó que las nuevas metas tendrán un
“ajustador” vinculado al nivel de las exportaciones. En caso de que mejoren,
las metas de reservas serán más desafiantes. La acumulación de dólares no es un
tema menor: no solo ofrece expectativas a los actores económicos sobre lo que
puede pasar con el tipo de cambio y la actividad, para el Fondo son importantes
porque son necesarias para pagar su deuda. La Argentina sigue afuera del
mercado voluntario y el propio acuerdo estima que recién podría volver en 2025.
“El programa tiene
como objetivos para este año, el orden fiscal, la acumulación de reservas y la
programación monetaria ordenada”, afirmó el ministro de Economía, Sergio Massa.
“El consenso con el FMI es que es mejor adecuar la programación del trabajo del
año desde el inicio para dar previsibilidad y no tener que hacer waivers
durante el año. El objetivo es ser realistas y previsibles para que el programa
sea de verdad un ordenador y no un papel en el aire que no se cumple”, dijo.
“La guerra y la
sequía juegan un papel en nuestra economía y es mejor afrontarlo, poniendo
objetivos alcanzables para no estar corrigiendo cada trimestre”, completó el
titular del Palacio de Hacienda, quien ya había comentado la necesidad de estos
cambios en una reunión con el subsecretario de Asuntos Internacionales del
Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Jay Shambaugh, en el encuentro del
G-20, que se realiza actualmente en India y del que participa Massa.
En Washington,
donde está parte del equipo económico en negociaciones con el staff técnico del
Fondo (una misión que termina hoy), confirmaron también que está en “análisis”
esta posibilidad. “Lo que se analiza es que la sequía y la guerra ya tienen un
costo definido. Este año, hay un mínimo de cosecha de primera que se perdió por
sequía. Con la tardía, aún se está viendo qué pasa”, contaron. Indicaron que si
la de segunda no es tan mala, el “ajustador” puede entrar en acción. En esas
reuniones estuvieron, por caso, Gabriel Rubinstein, Leonardo Madcur, y
Llisandro Cleri, entre otros. El ministro de Economía, Sergio Massa, se reunió
en Bengaluru a las 4.30 de la madrugada, hora argentina -el mediodía de India-,
con la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, y con su número dos,
Gita Gopinah.
“Muy buena
discusión con Sergio Massa al margen de #G20india sobre los nuevos desafíos que
enfrentan los ME (emergentes) y Argentina. Se está avanzando a buen ritmo en la
cuarta revisión del programa argentino y esperamos comunicar su conclusión
pronto”, indicó la titular del organismo multilateral en su cuenta de Twitter.
la nacion consultó a los voceros del organismo sobre las definiciones que
surgieron de fuentes oficiales, quienes respondieron: “Como señalamos
anteriormente, el equipo técnico del FMI y las autoridades argentinas están
discutiendo la cuarta revisión del programa. Comunicaremos el resultado de esas
discusiones a su debido tiempo”.
Desde hace semanas,
analistas privados vienen sosteniendo que, con la dinámica de pérdida de
reservas del BCRA (fomentada por la brecha cambiaria, las expectativas de
devaluación y la desconfianza ante el Gobierno), la sequía (que podría restar
hasta US$14.000 millones este año a las liquidaciones, sin tener en cuenta las
heladas), el impacto que tuvo la guerra en los precios internacionales de los
alimentos y el GNL (la Argentina importa energía en invierno) y la dolarización
que se genera habitualmente durante los procesos electorales, era prácticamente
imposible el cumplimiento de las metas.
El BCRA, que
conduce Miguel Pesce, lleva seis semanas cediendo dólares mediante
intervenciones sobre el mercado, lapso en que se desprendió de algo más de
US$1400 millones. Ayer debió desprenderse de US$28 millones. Pesce viajó con
Massa a la India, lo mismo que Marco Lavagna, director del Indec, y parte de la
mesa chica del ministro. Ante estas expectativas, los actores económicos ya
venían considerando que Massa y Pesce iban a tener que implementar prontamente
un dólar soja 3 y probablemente ajustar aún más las importaciones. La
flexibilización de las metas de acumulación da un poco de aire a la gestión
económica, aunque no tanto, dado en nivel de reservas netas.
El economista
Amilcar Collante proyectó que, sin dólar soja 3, en marzo las reservas netas
del BCRA podrían estar en US$3520 millones. La meta de acumulación en el
acuerdo con el FMI para el primer trimestre es de US$7825 millones. En junio,
se debería llegar a una meta de casi US$11.000 millones y a fin de año:
US$12.125 millones.● |