Domingo 26 - Por Natalia Donato - Si las importaciones virtualmente se frenaron en
los últimos cuatro meses -en enero apenas crecieron 2,5% interanual-, las
expectativas para lo que resta del año no son para nada auspiciosas, más allá
de que es un año electoral y el Gobierno hará lo imposible para evitar paradas
de plantas importantes y afectación del empleo.
Las negociaciones
que el equipo económico han llevado adelante con el staff del Fondo Monetario
Internacional, (con un equipo en Washington y el ministro Sergio
Massa en la Cumbre del G20 en la India) para modificar las metas de
reservas del año, dan la pauta de que la situación de las divisas es sumamente
delicada y que la variable de ajuste, una vez más, serían las importaciones.
De todos modos,
durante el fin de semana fuentes del organismo y de Economía dejaron trascender
que entre lunes y martes se anunciará una sustancial reducción
en la meta de acumulación de reservas, tanto a nivel trimestral como anual, y que los argumentos
expuestos serán la guerra en Ucrania y la actual sequía.
Más allá de esta
flexibilización, una tercera edición del “dólar soja” podría sumar ayuda,
aunque la falta de lluvias está afectando tanto la producción de soja y maíz
-ya lo hizo con el trigo- que, más allá de los incentivos, habrá mucho menos
cosecha para liquidar este año. Y en un escenario pre-electoral, con un dólar
oficial con atraso, brecha alta y multiplicidad de tipos de cambio, los
productores que tengan espaldas evitarán vender hasta no saber qué hará el
próximo Gobierno.
“Más restricciones
a las importaciones hay y las va a haber porque estamos muy complicados con la
meta de acumulación de reservas del primer trimestre. Va a haber que pedir
un waiver al FMI, pero hay que procurar achicar la distancia
lo más posible para que no se complique mucho ese frente con el organismo”,
había afirmado una fuente oficial antes del reciente anuncio sobre el cambio de
metas.
Lo que ahora resta
saber -duda que se despejará en breve- es cuál será finalmente el objetivo de
reservas que el Gobierno debe cumplir para fines de marzo y si ello les da un
amplio margen de maniobra en un año electoral. “El FMI no nos va a empujar al
precipicio a meses de las elecciones. Aunque a esta altura no le guste casi nada
ni tiene mucha opción”, reconoció la fuente consultada. Por ahora, no obstante,
en el Banco Central y en el Palacio de Hacienda mantienen la cautela con el
manejo de la disponibilidad de dólares propios.
En la UIA reconocen
que diciembre y enero fueron meses complicados en materia de acceso a las
divisas y que por eso mantuvieron varios encuentros con el equipo económico en
las últimas semanas. El presidente de la entidad, Daniel Funes de Rioja,
se reunió con Sergio Massa; y luego el secretario de Comercio, Matías
Tombolini, visitó la sede fabril de Avenida de Mayo para reunirse con el comité
ejecutivo de la entidad y dialogar sobre este tema.
Tras estos
encuentros, finalmente se oficializó la participación del director ejecutivo de
la UIA, Diego Coatz, de la mesa de seguimiento que funciona en la órbita
de la Secretaría con el fin de identificar los problemas y aportar
previsibilidad a la industria.
“La situación es
inquietante, especialmente cuando sabemos que van a faltar dólares. Pero
estamos remarcándole al Gobierno permanentemente que, si la industria se para,
¿quién la hace arrancar de nuevo?”, dijo una alta fuente de la entidad, quien
agregó que “la solución no pasa por inventar esquemas, sino en buscar más
acuerdos como el que se está negociando con Brasil y Uruguay de hacer los pagos
en moneda local y luego un clearing cada determinada cantidad
de días. China e India también han propuesto mecanismos paliativos”.
En la central
fabril aseguran que cuando les llegan casos de empresas en situación crítica se
los elevan a Comercio y finalmente les terminan aprobando las importaciones
(SIRA), pero requieren de un trabajo permanente. Actualmente, sólo en el sector
de alimentos y bebidas hay unas 1.000 SIRA pendientes por unos USD 75 millones.
De todos modos, no corren la misma suerte las empresas que no tienen a quién
recurrir para agilizar el trámite, en particular cuando se trata de las
pequeñas o medianas compañías.
La preocupación de
los industriales radica en que, por un lado, las negociaciones con esos países
por el pago en moneda local no van al ritmo deseado; y por otro, que se ve a
las claras que el Gobierno no tiene forma alguna de cumplir con la meta del FMI
y las importaciones siempre son la variable de ajuste. La novedad del cambio de
metas fue bien recibida por los empresarios, quienes ahora esperan los números
concretos para tener un panorama hacia adelante de cómo serán administradas las
SIRA. Nadie imagina, de todos modos, una mayor liberación de dólares que lo que
sucedió hasta ahora. A lo sumo, podrían sostenerse como en la actualidad.
Los números, hasta
ahora, son alarmantes. A fin de marzo el BCRA debía tener acumulados unos USD
7.825 millones de libre disponibilidad y hoy apenas cuenta con más de U$S 3.000
millones. Peor aún, hasta marzo, “sólo resta perder, a menos que se
adelante un dólar soja 3 y se liquide algo con eso”, afirmó otra fuente
oficial. Por eso la urgencia de cambiar la meta.
Un informe de la
consultora Ecolatina sostiene que el Gobierno seguirá viéndose forzado, por lo
escasos márgenes de acción, a instrumentar una política económica contractiva,
(tasas de interés reales positivas, recortes del gasto fiscal primario), en un
contexto de “evidentes límites de la realidad para desvíos expansivos en el
marco de las metas acordadas con el FMI”.
Y agrega, “además,
se mantendrá el esquema de administración de las escasas divisas, donde
continuarán los controles a las importaciones (o incluso aumentarían),
poniéndole un límite a la expansión potencial de la producción y del consumo,
vía complicaciones en el abastecimiento de insumos y bienes finales”.
De ahí que concluye
Ecolatina que “el 2023 será un año complejo para las aspiraciones electorales
del oficialismo, con 0% de crecimiento de la economía y una tasa de
inflación en torno al 100%, sin mejoras respecto a lo evidenciado el año
anterior”. |