Habrá hoy unas horas más de consultas
por datos puntuales que aún no llegaron a cotejarse entre la visión de los
visitantes y los funcionarios locales. Pero, en líneas generales, la misión del
Fondo Monetario Internacional (FMI) correspondiente a la revisión del último
trimestre de 2022 terminó su primera etapa. Y según la información recogida en
Buenos Aires, no habría mayores temores para recibir la aprobación.
Habrá hoy unas horas
más de consultas por datos puntuales que aún no llegaron a cotejarse entre la
visión de los visitantes y los funcionarios locales. Pero, en líneas generales, la misión del Fondo
Monetario Internacional (FMI) correspondiente a la revisión del último
trimestre de 2022 terminó su primera etapa, correspondiente al chequeo de información, datos, números y
porcentajes sobre las principales variables económicas, financieras y
monetarias locales, con lo que en esta misma semana comenzará la segunda parte.
Será en Washington, ya con los funcionarios del organismo que maneja Kristalina
Giorgieva de regreso en la sede central y con el inglés Nigel Chalk como
referente máximo y jefe de los inspectores del Fondo.
El director interino
para el Hemisferio Occidental (rol que continuará cumpliendo hasta que la
conducción del FMI encuentre al reemplazante del brasileño Ilan Goldfajn),
tendrá la responsabilidad de elaborar el “paper” que luego será dirigido al
board del organismo, que será el encargado de aprobar (se descarta que así
será), el cumplimiento de las metas comprometidas para 2022 dentro del
Facilidades Extendidas firmado el 25 de marzo del año pasado. Según la información
recogida en Buenos Aires, no habría mayores temores para recibir la
aprobación, en una audiencia que el directorio del FMI
tendría organizada para la última semana de febrero o primera de marzo, lo que
implicaría además el comienzo oficial del ciclo 2023 del organismo.
Una vez
recibida la tilde verde, será el tiempo de analizar el ejercicio 2023. Y según la información que se habló en Buenos Aires, la
verdadera preocupación de los visitantes es que este año también el país cumpla
con las metas comprometidas de déficit fiscal, emisión monetaria y reservas en
el Banco Central. Y que, como cuarta preocupación, la inflación hablada y
negociada del 60%, no se desborde. Estas son, un déficit fiscal de 1,9% del
PBI, contra el 2,5% de 2022; una emisión monetaria tope de 0,6% sobre PBI para
abastecer al Tesoro, lo que implicaría un tope de $883.000 millones para todo
el año; y, la más difícil, una acumulación de reservas finales de unos u$s9.800
millones (desde el comienzo del programa) contabilizando al 31 de diciembre,
con lo que se necesitarían unos u$s5.473 millones. En cuanto a la inflación, y
si bien se reconoce desde el FMI que será difícil lograr el 60% que figura en
el Presupuesto (y que en el último trimestre de 2022 fue avalado por el
organismo como base de operaciones para este ejercicio), los técnicos que
pasaron por Buenos Aires y que elaborarán el “paper” que analizará Chalk,
advirtieron que ese 60% no puede tener desvíos importantes. Obviamente hacia
arriba.
Si
todo sale como esperan las partes, en el próximo encuentro del board se
conocerá el dato que ya el ministerio de Economía sabe. El primer año de
vigencia del Facilidades Extendidas se dará por aprobado. Con observaciones,
pero sin waivers o perdones particulares; dado que las metas fiscales, de
reservas y de emisión monetaria se superaron. Nada de esto es novedad para la
Argentina, ya que el propio Sergio Massa tomó como propias las negociaciones
finales para el cierre del año en diciembre del año pasado, en comunicaciones
directas con la número dos del organismo, Gita Gopinath. Massa sabe que
Gopinath conoce la situación general del país, para bien y para mal.
Massa
y la economista mantienen una muy buena relación personal. Se conocen de manera
directa desde el viaje que el ministro realizó en septiembre pasado y durante
la Asamblea Conjunta de Otoño (boreal) con el Banco Mundial Gopinath le dejó en
claro qué es lo que Argentina puede hacer y qué no para que el acuerdo pueda
tener vigencia. Y sobrevivir, al menos hasta que se inicie un nuevo mandato
tras las elecciones. |