En lo que va del mes ingresaron
apenas u$s215 millones, mientras que en el mismo lapso el BCRA tuvo que vender
más de u$s430 millones.
La sequía de divisas es una realidad que indefectiblemente se está
sintiendo en la economía local. En lo que va de febrero las empresas
agroexportadoras ingresaron al mercado de cambios apenas u$s215 millones, lo
que representa el menor nivel para este período al menos desde 2007. En tanto,
el segundo mes del año terminaría con una acumulado cómodamente por debajo de
los u$s600 millones, por lo que el primer bimestre del año sería el de menor
liquidación de dólares en 16 años. Mientras tanto, la
pronunciada caída en los niveles de ingresos del sector agroexportador fuerzan
las ventas oficiales del Banco Central para subsanar el faltante de divisas en
el mercado, con lo que solo en lo que va de febrero la autoridad monetaria
vendió más de u$s430 millones.
En este contexto, no
solo el mercado de futuros local está convalidando la posibilidad del
lanzamiento de un Dólar Soja en el mediano plazo, con el claro objetivo de que
se acelere el ingreso de divisas, sino que también queda de manifiesto con solo
analizar la liquidación histórica de divisas del campo. Es que desde que comenzó febrero el sector
agroindustrial liquidó apenas u$s31 millones en promedio por día. Esa cifra es
un 62% menor a la liquidación promedio diaria de los primeros trimestres de los
últimos diez años.
“Incluso, debemos retrotraernos nominalmente a febrero 2007 para
encontrar un nivel de liquidaciones similar al actual, aunque ahora con una
inflación acumulada en dólares del 46% y con un nivel de precios materias
primas del agro 89% superior al de entonces. Contemplando un ingreso de
Derechos Especiales de Giro (DEG) por parte del FMI por el equivalente a
u$s2.760 millones netos en marzo, de los cuales el BCRA podrá computar como
reservas netas aproximadamente u$s1.640 millones para no incumplir el acuerdo
con el FMI, debería entonces además acumular más de u$s2.600 millones genuinos
en el mercado de cambios en lo que resta de febrero y marzo. Esta situación
acentúa las probabilidades de un ‘dólar soja III’ o algún tipo de esquema de
incentivos para la liquidación de divisas por parte del agro que le permita al
BCRA sortear la meta de reservas, similar al objetivo que tuvo el ‘dólar soja
II”, indica un informe de la consultora Invecq Consulting.
A su vez, a partir de los rumores cada vez más fuertes de que el Gobierno
buscaría la puesta en marcha de algún tipo de mecanismo para hacerse de divisas
en el corto plazo, contemplando además que quedan por venderse 7,7 millones de
toneladas de soja de la campaña pasada, representantes de la Asociación de la
Cadena de la Soja (ACSOJA) se reunieron la semana pasada con el secretario de
Agricultura, Juan José Bahillo, y una vez más rechazaron cualquier medida de
este tipo. Según los representantes del sector “ya que este tipo de
medidas coyunturales y distorsivas no suman soluciones. Es necesario un tipo de
cambio real y una carga fiscal en consonancia con el resto de la economía”.
Altas temperaturas
A la profunda sequía que afecta a la
Argentina y generará una merma en el ingreso por exportaciones del agro de al
menos u$s13.000 millones en este 2023, se sumaron además en los últimos días
las altas temperaturas que llegaron para complicar el estado de la soja y el
maíz ya implantados. Los pronósticos climáticos no adelantan por el momento precipitaciones
de consideración que puedan revertir la situación y eso generaría en el corto
plazo aún más recortes productivos y por ende del ingreso de divisas.
Hasta la semana pasada la situación de
la soja era más que preocupante, ya que las proyecciones indicaban que la
campaña cerraría con una cosecha de apenas 34,5 millones de toneladas, lo que
marca el peor guarismo de los últimos 15 años y ese no es un dato menor
porque justamente el complejo agroexportador de la oleaginosa es el que más
dólares frescos aporta a la economía local, ya que solo durante 2022 representó
más de u$s22.000 millones.
Por su parte, en maíz ya se estima una
caída del 15% en la producción respecto a los 50 millones de toneladas que se
esperaban con un escenario climático normal. Se dan por perdidas 7,5
millones de toneladas del cereal y se proyecta que con 42,5 millones de
toneladas será la peor cosecha argentina de los últimos 5 años. |