La reunión en
Bélgica de los representantes del Mercosur y de la Unión Europea. Acordaron
conformar comisiones para destrabar los temas que complican las negociaciones
entre los bloques
Por Eduardo
Menegazzi - El viaje del canciller argentino, Santiago Cafiero, a Bruselas fue
con un objetivo claro: retomar el diálogo con las máximas autoridades de la
Unión Europea con el objetivo de concretar, finalmente, el acuerdo comercial
con el Mercosur, que lleva casi dos décadas de negociaciones.
La posibilidad de
suscribir un tratado de libre comercio entre ambos bloques se viene
discutiendo desde hace tiempo. Fue uno de los temas que se abordaron en la
reciente bilateral que sostuvieron Alberto Fernández y Charles Michel, titular
del Consejo Europeo. Michel participó de la Cumbre de Presidentes de la CELAC
que se hizo el martes 24 de enero en Buenos Aires. También consiguió un fuerte
impulso de parte de Lula da Silva como nuevo presidente de Brasil.
Cafiero se reunió
este miércoles con el Vicepresidente y Alto Representante para la Política Exterior
y de Defensa, Josep Borrell, junto al Vicepresidente Ejecutivo y Comisario
de Comercio de la Unión Europea, Valdis Dombrovskis, seguida por una
reunión de trabajo con la Comisaria Europea de Asociaciones
Internacionales, Jutta Urpilainen. El martes se había reunido con la
Comisaria de Energía, Kadri Simson y este jueves lo recibió el
Vicepresidente Ejecutivo y Encargado del Pacto Verde Europeo, Frans
Timmermans.
Acompañado
por la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia
Todesca Bocco, Cafiero analizó junto a los funcionarios europeos el estado de
la negociación del Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión
Europea y las cuestiones pendientes.
Cafiero junto a
Josep Borrell, la máxima autoridad en Relaciones Exteriores de la Unión Europea
Cafiero y Todesca
Bocco reiteraron a sus pares de la UE el compromiso argentino para continuar
trabajando de manera conjunta, pero pusieron de relieve que los
principales obstáculos para el avance de las negociaciones los planteó la Unión
Europea, en particular, a través de mayores exigencias en materia ambiental
(Pacto Verde) que amenazan con afectar gravemente las exportaciones de los
países del MERCOSUR. El canciller argentino resaltó que “queremos un acuerdo
revisado con la Unión Europea, adaptado a un mundo y cadenas de valor en
transformación”.
Según fuentes del
Palacio San Martín, los europeos “se mostraron receptivos sobre ver los cambios
necesarios en el acuerdo que se firmó” y agregaron: “Entendemos que hay
ciertos puntos que deben ser rediscutidos, en referencia a aspectos vinculados
al plano político, la cooperación, las compras gubernamentales, la energía, los
minerales estratégicos y el capítulo comercial”.
Uno de los
principales puntos es sobre el biodiésel logrado a través de la soja, que
representa el 20% de las exportaciones argentinas (unos 1800 millones de
dólares en 2022) hacia la UE pero que el bloque comunitario decidió modificar
respecto al acuerdo de 2019 en virtud del Pacto Verde Europeo para reducir las
emisiones de CO2.
Esas nuevas
exigencias dejarían fuera del mercado a la soja argentina pero no a la
colza, que casualmente se produce en Europa, una discriminación que no cuenta
con base científica. La colza es una planta crucífera doméstica que se cultiva
en suelo europeo como una alternativa a la soja.
En el gobierno
argentino pretenden incrementar los contactos porque en este semestre ejerce la
presidencia pro témpore del Mercosur. En la estrategia que se plantearon creen
que en este momento “existen oportunidades concretas para la Argentina, para el
mercado común y para la región”, en áreas como alimentos, energía y minerales
estratégicos indispensables para avanzar en las agendas de electromovilidad,
como el litio.
Quieren aprovechar
que tras la pandemia y por los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania
cambiaron las condiciones del comercio a nivel internacional y que es una
oportunidad para “reactivar y acelerar” el diálogo entre las partes.
Cafiero acordó en
sus reuniones con Borrell, y con el vicepresidente de la Comisión Europea y
responsable de Comercio, Valdis Dombrovskis, que se formen grupos de
trabajo para abordar las cuestiones pendientes. “El bloque que modificó
ese acuerdo fueron las medidas que tomó la UE, no a la inversa. Lo que el
Mercosur está diciendo es: ‘Esto sucedió, vamos a resolverlo’”, dijo el
canciller durante ese encuentro.
Los cuatro países
que integran el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) tienen la
voluntad política en forma coordinada de avanzar en las negociaciones. Además,
desde que Luiz Inácio Lula da Silva asumió en lugar de Jair Bolsonaro como
presidente de Brasil, el interés de la Unión Europea se acrecentó. “Hay un
consenso en estos momentos en toda Europa para retomar esa relación, que
es una relación natural”, expresó la semana pasada el ministro de Relaciones
Exteriores español, José Manuel Albares.
En la misma
sintonía, Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea afirmó
este miércoles en Bruselas que “necesitamos reiniciar la conversación en
lo que se refiere al acuerdo con el Mercosur, porque sabemos que necesitamos el
comercio internacional: establece cadenas de suministros, crea puestos de
trabajo y ayuda a nuestra industria a desarrollar nuevos productos”. Habló
durante una rueda de prensa en la que presentó un plan destinado a aumentar la
producción de tecnologías y energías limpias.
El canciller
argentino mantuvo en Bélgica un encuentro con la Comisaria Europea de
Asociaciones Internacionales, Jutta Urpilainen
Aunque en junio de
2019 se había anunciado que el convenio con la UE estaba concluido
luego se sumaron nuevas exigencias desde el Viejo Continente, en
particular, las medidas en materia ambiental contenidas en lo que se conoce
bajo el nombre de Pacto Verde, con efectos negativos en las principales
exportaciones del Mercosur, especialmente de productos como soja, carne vacuna,
madera y biodiésel.
Una de esas
exigencias tenía como eje frenar la deforestación de la Amazonia. Con
Bolsonaro, ese problema se acentuó y se congelaron las posibilidades de un
acuerdo, sobre todo por la posición firme sobre este tema del presidente
francés Emmanuel Macron. Con la asunción de Lula en Brasil, quien ya mostró
desde la campaña electoral que quiere combatir el cambio climático, hubo un
primer acercamiento.
El ministro español
Albares destacó especialmente el retorno de Lula al poder como una de las
claves para relanzar el vínculo entre los bloques. Jozef Síkela, el ministro de
Industria y Comercio de República Checa, país que ejerce la presidencia de
Unión Europea junto a Francia y Suecia, había asegurado en noviembre de 2022
que “el cambio que seguramente ocurrirá tras las elecciones en Brasil puede
ayudar a avanzar en las negociaciones con el Mercosur”.
Algunos integrantes
de Unión Europea como Francia, Polonia o Austria expresaron sus reservas
en ratificar el acuerdo de libre comercio con el Mercosur sobre el que se
habían dado los primeros pasos en 2019, sobre todo por la resistencia ante la
política medioambiental que adoptara Bolsonaro. La deforestación de la Amazonia
y el incumplimiento de los Acuerdos de París sobre Cambio Climático influyeron
significativamente para que los participantes del Parlamente europeo frenaran
las negociaciones.
España será uno de
los integrantes del triunvirato de países que ejercerán la presidencia pro
témpore de la Unión Europea durante el segundo semestre y está empeñada en
impulsar el entendimiento con el Mercosur. |