Por Mirta
Fernández - Arranca febrero y el panorama cambiario no es alentador, luego de
que el Banco Central cerró el primer mes del año con un saldo neto
vendedor en el mercado oficial de u$s190 millones. Se trata del peor resultado
mensual para un enero desde 2014 y revirtió la postura compradora que se había logrado en diciembre con el dólar soja 2.
El deterioro de la
dinámica cambiaria en enero fue producto de la menor liquidación del agro y el
impacto de la sequía, además de pagos de vencimientos al FMI y a acreedores de
la deuda en dólares reestructurada.
Pese a la sangría
de reservas, el BCRA siguió ralentizando en enero el ritmo de ajuste del tipo
de cambio. El dólar oficial mayorista cerró enero en $187, con lo cual subió
5,55% en el mes, alza menor al 5,9% de diciembre y al 6,6% de noviembre.
En el mercado
vislumbran un panorama difícil para acumular reservas dado que, por la
estacionalidad, en febrero suele registrarse el piso anual de liquidación del
agro. Por eso, la mayoría de los analistas cree que este mes
no habrá margen para seguir reduciendo el ritmo de actualización del tipo de
cambio oficial. El Central lo mantendría en un nivel similar al de enero, aunque hay quienes especulan que, por ser
año electoral, podría bajarlo y usarlo como ancla inflacionaria.
Dólares
del BCRA: un mal enero para las reservas
El Banco Central
registró en la última rueda de enero un saldo negativo de u$s87 millones en el
mercado único y libre de cambios (MULC). Se trata de la mayor venta
diaria desde el 14 de noviembre de 2022 (u$s107 millones), en la antesala
del dólar soja 2.
Así, la entidad monetaria cerró enero con ventas netas
por u$s190 millones. Al respecto, Emiliano Anselmi, líder del equipo macroeconómico de PPI, indicó
que "es el peor desde enero de 2014". La pérdida de
reservas se produjo en un escenario en el que el dólar blue trepó en el mes $35 y las divisas
financieras -contado con liquidación y MEP- también subieron.
Una fuente del BCRA
explicó que "las ventas estuvieron alineadas con la expectativa previa y
reflejaron la liquidación anticipada por el programa exportador de soja,
combinada con la caída de ventas de cereales producto de la importante sequía
que afecta a los sectores productivos".
"Pese a la
caída de los ingresos por la sequía (en enero de 2022 el complejo cerealero
liquidó por u$s2.440 millones frente a los 900 millones aproximado de enero),
la venta en el mercado fue de sólo u$s60 millones adicionales a lo ocurrido en
2022, cuando alcanzó u$s130 millones", alegó.
A su
vez, Tobías Pejkovich, economista de Facimex Valores, evaluó que "el
resultado no es tan malo si se considera que la liquidación del agro cayó más
del 60% interanual y en enero del año pasado vendió una cantidad similar".
Sin embargo,
enfatizó que "la dinámica cambiaria se deterioró con fuerza en los últimos
días, ya que en las primeras 11 ruedas del mes el BCRA compró u$s285 millones,
mientras que en las 11 ruedas siguientes vendió u$s475 millones. El
deterioro reciente se explica por una profundización en la caída de la
liquidación de exportaciones del agro".
"Desde el 17
de enero, cuando el BCRA comenzó a vender, la liquidación del agro promedió
u$s23 millones por rueda, cuando en las primeras 11 ruedas del mes había
promediado u$s 61millones" indicó.
En este marco,
Pejkovich planteó que "la diferencia entre la liquidación del agro y la
intervención del BCRA, que es una aproximación de la demanda neta de privados,
se ubica en mínimos de los últimos 2 años al tomar el acumulado de las últimas
20 ruedas".
Reservas: panorama desalentador en febrero
Anselmi sostuvo
que, en enero, "la magnitud de las ventas oficiales responde a un desplome
significativo en la liquidación de granos (-63%). Y esta retracción refleja el
primer impacto de la fuerte sequía que atraviesa Argentina, en este caso
recortando la producción de trigo".
El analista estimó
que el stock de reservas netas "cierra enero en u$6.100 millones,
retrocediendo casi u$s2.000 millones en el mes (principalmente por pago de
cupones de la deuda por u$s1.050 millones)".
Ante este panorama, el analista alertó que "las
perspectivas para febrero son igualmente preocupantes dadas las experiencias de
liquidación de granos estacionales a la baja del 27% intermensual
este mes". .
Así, en PPI prevén
que en febrero "no cabe esperar otra cosa que volúmenes (de liquidación)
tan deprimidos como los actuales se mantengan o incluso sigan
recortándose", por lo cual "el BCRA no tendrá otra alternativa
que seguir vendiendo en el MULC al mismo tiempo que no dejará de
restringir a la demanda privada".
Por su
parte, Pablo Repetto, jefe de Research de Aurum Valores, afirmó que
"el panorama es muy complicado en términos de divisas por que hay sequía,
tenés dolarización pre electoral, tenés el uso de reservas para comprar bonos
de la deuda".
"Es una
situación súper compleja, de acá para adelante va a ser muy difícil (acumular
reservas), por más que saquen dólar soja 3. Y, probablemente, haya
más restricciones a las importaciones,
mientras por otro lado se están usando dólares para sostener los tipos de
cambio".
De igual
diagnóstico, Andrés Reschini, analista de F2 Soluciones Financieras,
destacó que "febrero no es mejor por estacionalidad, y si no hay
cambios que incentiven la liquidación, no espero una performance mejor en esta
plaza" cambiaria.
Gustavo Quintana,
de Pr Cambios, concordó que "el panorama no parece presentar signos de
cambios importantes en lo que resta del primer trimestre y posterga las
expectativas de mejoras a partir de fines de marzo, cuando teóricamente se
inicia el ciclo de comercialización de la cosecha gruesa".
Dólar oficial: en enero se desaceleró el ritmo de devaluación
Pese a la escasez
de divisas y el drenaje de reservas, el BCRA desaceleró en enero el ritmo de
ajuste del tipo de cambio oficial. Pejkovich precisó que la entidad
monetaria "devaluó al 5,2% Tasa Efectiva Mensual en el primer mes del año,
cuando en diciembre había devaluado al 5,9% TEM".
"Se trata del segundo mes consecutivo en el que la
autoridad monetaria desacelera el ritmo del crawling-peg, aunque permaneció
levemente por encima del último dato de inflación (5,1% de diciembre)".
A su
vez, Reschini precisó que "el dólar oficial en enero acumuló una
suba de 5,5%, a un ritmo del 5,15% TEM, y es el segundo mes consecutivo de
desaceleración. Pero puede que, esta vez, el Índice de Precios al Consumidor
tenga una variación mayor (algo que confirmaremos con el dato oficial) que el
dólar por primera vez luego de 4 meses". Y es que algunas consultora
estiman que la inflación de enero podría estar más cerca del 6%.
"Este atraso
es algo que, desde que Sergio Massa está al frente del ministerio de Economía,
se ha estado reduciendo muy paulatinamente, pero que desde fin de 2022 con la
escalada en los tipo de cambio alternativos y el resurgimiento de las presiones
inflacionarias puede que vuelva a profundizarse".
Repetto dijo que la
desaceleración del crawling está "asociada a una expectativa de moderar la
tasa de inflación y, consecuentemente, poder bajar la tasa de interés, algo que
tuvo que ser abortado a mediados de enero".
Asimismo, la
economista Natalia Motyl subrayó que la desaceleración en el ritmo devaluatorio "generó
la ampliación de la brecha con el blue, un tipo de cambio más atrasado y la
necesidad de salir a despilfarrar dólares que el BCRA hoy tiene a cuenta
gotas".
¿Qué pasará con el dólar oficial en febrero?
Pejkovichj comentó
que "en febrero, creemos que el BCRA mantendrá la tasa de devaluación en
línea con la inflación; nuestra última proyección inflacionaria para enero es
de 5,5%, por lo que el BCRA no tendría mucho margen para seguir desacelerando
el ritmo del crawling peg, tal como sucedió en los últimos dos meses".
Repetto también
juzgó que al craling peg "no deberían bajarlo más, esperaría que lo
mantengan al menos en torno al 5,5%", y aseveró que "si siguen
ajustando para abajo el ritmo de crawling, la expectativa de devaluación va a
ser más alta y la liquidación de divisas, en vistas de un gobierno que podría
estar en retirada, se verá minimizada aun más que lo que ya ocurrirá por la
sequía".
Anselmi puntualizó
que "el crawling peg se movió en enero una TNA promedio de 65,7%,
recortando desde 80,9% en diciembre, lo que equivale a que la variación
promedio mensual pasó de 6,7% en diciembre a 5,4% en enero". En ese
marco, comentó que "esperamos que esta tendencia a mover el tipo de
cambio por detrás de la inflación (el REM espera 5,6% para enero y datos de
alta frecuencia llegan a dar 6%) se mantendrá de aquí al proceso
electoral", y consideró que
"la única manera de apreciar el peso de esta manera artificial es con más
cepo".
Reschini especuló
que "el BCRA puede acelerar el tipo de cambio en febrero, seguir
intentando bajar la brecha por el lado de los alternativos, o una combinación
de ambos. Por ahora, creo que seguirán tratando de bajar los alternativos
aunque no descarto completamente ninguna de las otras dos opciones.
Consultado sobre
qué ritmo convalidaría el BCRA en febrero, el analista opinó que "por
las señales que estuvieron dando hasta ahora,
creo que van a intentar, al menos, no acelerarlo, todavía no terminan de
usar los u$s1.000 millones que anunciaron de recompra de deuda para intervenir los dólares
financieros". Y acotó que "existen chances de que hasta lo ralenticen
más, pues, el Real arrancó el año con una devaluación pero a poco de andar
corrigió y terminó enero apreciando versus el peso, se nota el impacto en
el ITCRM que en enero terminó levemente más depreciado y esto ayudaría a que no
tengan que acelerar el crawling bajo el argumento de pérdida de
competitividad".
En cambio,
para Motyl, la entidad monetaria "en febrero debería volver a un
ritmo de devaluación del 6% y para marzo del 6,5%". Y advirtió que
"de lo contrario, las presiones cambiarias generarán un drenaje de divisas
que impactará sobre inflación y actividad".
Dólar
oficial: ¿por qué podría desacelerar más el ritmo?
Por su parte, los analistas de la consultora Anker
Latinomérica prevén que "en el caso que la inflación se acelere por encima
del 6% mensual, creemos que el BCRA priorizará contener la presión inflacionaria manteniendo el crawling del dólar oficial
en la zona de 5,3%, o incluso desacelerando hacia la zona del 4%, antes
que priorizar recuperar colchón cambiario, acelerándolo".
De igual mirada, el
analista Gustavo Ber cree el BCRA "continuaría desacelerando
hacia el 5%, en busca de ir reduciendo la nominalidad de la economía, y de ahí
que correría por debajo de la inflación auna riesgo de seguir deteriorando la
competitividad". Y argumentó que "en un año electoral, se privilegiarán
los efectos de corto plazo y el atraso buscará seguir no sumando presión a la
inflación, más allá de los lineamientos acordados con el FMI. |