Por Carlos Lamiral - El ministro de Economía, Sergio Massa, logró en 2022 cumplir con
las metas de acumulación de reservas pactadas con el Fondo
Monetario Internacional (FMI), aunque vale también precisar que lo hizo postergando pagos de importaciones y anticipando
cobros de exportaciones de este año.
Se estima que el
año pasado quedaron por abonar unos u$s8.449 millones de compras al
exterior de empresas, en su mayoría insumos y materias primas, mientras
que se adelantaron cobros por otros u$s2.088 millones de ventas. Con
ello, el Gobierno consiguió “financiamiento” del sector privado por unos
u$s10.537 millones que sirvieron para sumar en el año reservas por u$s5.000
millones y aprobar el programa con el FMI.
Los datos surgen de
comparar la información del balance cambiario del Banco
Central con la del Intercambio Comercial Argentino (ICA) que elabora el
Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En el primero
de los casos se mide el flujo de dólares, mientras que en el segundo el
devengado.
En el caso de
las exportaciones, en los 12 meses anteriores ingresaron u$s90.534
millones, aunque el INDEC informó ventas por un total de u$s88.446, millones,
lo que implica una diferencia de u$s2.088 millones.
Por el lado de las importaciones, en 2022 el flujo de caja marcó una salida
de u$s73.074 (para el pago de bienes y fletes) aunque se informaron operaciones
por u$s81.523 millones, lo que dejó una diferencia de u$s8.449
millones. En términos del Banco Central es considerada como “crédito comercial”
de las empresas.
Las diferencias son
notorias cuando se ve que el superávit del intercambio comercial informado por
el INDEC en base a las declaraciones de la Aduana llegó a sólo u$s6.923
millones mientras que el flujo de caja dejó u$s17.459 millones.
Al respecto, un
informe del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) planteó que
“la deuda comercial fue clave en 2022 y puede serlo en 2023”. “Si
tiene que cancelarse, presionará más sobre las reservas; si tiene margen para
seguir incrementando, puede ayudar a sostener el nivel de actividad en el año”,
afirmó.
Por su lado, el
consultor Salvador Di Stefano señaló que “con esta deuda que tiene el Banco
Central con los importadores, es muy probable que se profundice el cepo
cambiario”. Señaló que “esto implica que muchos insumos dejarán de
ingresar o lo harán a menor ritmo”, por lo que a su entender “la economía
difícilmente pueda crecer en el año 2023, a pesar de que el FMI diga lo
contrario”. Con los números del comercio exterior en la mesa, el economista
considera que el Banco Central está “muy corto de reservas brutas y líquidas”.
Los datos del BCRA
revelan que al finalizar 2022 el 90% de las importaciones se hicieron de modo
diferido, solo un 3% se
pagó a la vista y un 7% en forma anticipada. En ese sentido, la queja de las
empresas importadoras es que en general los proveedores del exterior piden
pagos adelantados.
El Ministerio de
Economía decidió este año cambiar el mecanismo de control. El anterior Sistema de Monitoreo
Integral de Importaciones (SIMI) dio paso al Sistema de Importaciones de
la República Argentina (SIRA) que, de acuerdo con la versión oficial, ofrece
mayor certeza a los importadores sobre el momento en que podrán
acceder a los dólares para pagar al exterior. Un relevamiento realizado por
la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) reveló que desde que se puso
en marcha el nuevo esquema, sólo el 25% de las operaciones fueron autorizadas. |