Por Ricardo Carpena
- La nueva reunión de Mauricio Macri y Horacio Rodríguez
Larreta simboliza el equilibrio que trata de mantener el ex
presidente en la interna del PRO para definir las máximas candidaturas. Y, en
todo caso, una pequeña gran victoria: más allá de las resistencias a
su estrategia de dar señales ambiguas sobre su postulación, toda la dirigencia
de su partido, e incluso fuera de él, está pendiente de sus pasos.
El resultado de las
encuestas sigue sin acompañarlo, pero Macri recobró en el último año
una centralidad política que entró en crisis luego de su derrota
electoral de 2019. Los comicios legislativos de 2021 tuvieron para él un
dulce sabor a revancha: no fue candidato y cedió las principales
decisiones electorales en manos de Larreta, pero la dura derrota del Gobierno
pese al “plan platita”, que incluyó una caída hasta la decisiva provincia de
Buenos Aires, pareció reivindicar su figura.
Quizá por eso su
actitud después de la elección legislativa fue mucho
más protagónica. Desde febrero de 2022 empezó a organizar almuerzos
con los líderes del PRO para buscar consensos y bajar la línea, como fundador
del partido y ex presidente de la Nación, de lo que debía hacerse
para volver al poder. Básicamente, comprometerse con
las reformas profundas en la Argentina. Su consigna de “somos el
cambio o no somos nada” contagió a casi toda la dirigencia opositora.
En mucho lo ayudó el Frente de Todos, atrapado entre las peleas feroces y los
malos resultados de la gestión oficial, que ayudaron a la sensación de que no
hay otro camino que hacer cambios estructurales para salir de la
crisis.
Macri consiguió que
el Gobierno, necesitado de un enemigo explícito para entretener a su tribuna de
fanáticos, lo pusiera de nuevo en el ring. Y el propio Juntos por el
Cambio lo ubicó en un lugar de privilegio, aun para diferenciarse o
criticarlo, como fueron los casos de radicales como Gerardo
Morales y Facundo Manes y la fundadora de la Coalición Cívica, Elisa
Carrió. Sus oficinas de Olivos se convirtieron en la nueva
Meca de la oposición, donde desfilaron secreta o públicamente referentes
políticos de todo el abanico interno de JxC, “halcones” y “palomas”, aliados y
ex enemigos.
Lo mismo sucedió
este año, en una versión potenciada a la de veranos anteriores, con las visitas
que recibió en su casa del country Cumelén, en Villa La Angostura. Con obvias
reminiscencias a la quinta de Puerta de Hierro, en Madrid,
donde Juan Domingo Perón subía o le bajaba el pulgar a los dirigentes
de su partido que lo visitaban en el exilio, Macri transmite la imagen de un
líder indiscutible al que sus discípulos buscan para que bendiga sus
decisiones. Larreta y Bullrich se resisten a aceptar a esa figura paternal que
les quita poder y autonomía, pero ambos cumplieron con el ritual de
visitar Cumelén y, aun sin proponérselo, entrar en una competencia
para medir a quién le fue mejor con Macri.
Rodríguez Larreta
pareció sacar ventaja: “primereó” con una primera reunión a solas con
Macri que se hizo el 31 de diciembre y otros encuentros sociales con familiares
y amigos, como una cena de los dos a la que se sumaron Juliana
Awada, la esposa del ex presidente, y Milagros Maylin, la novia
del jefe de Gobierno, cuya familia también estaba en Cumelén. Como es habitual en
sus contactos cara a cara, no trascendieron muchos detalles de lo conversado y
no hubo ninguna foto de ambos en el sur.
Guillermo Yanco,
Patricia Bullrich, Mauricio Macri y Juliana Awada, juntos en el country Cumelén
Pero Bullrich también
tuvo su reunión cumbre con Macri: viajó a Cumelén el lunes 23, pocos
días después de haber regresado de sus vacaciones en Brasil, y su visita estuvo
enmarcada en gestos sugestivos por parte de Macri que Rodríguez
Larreta no recibió y que dieron lugar a especulaciones políticas: la
invitó a pasar dos días en su casa del sur; le pidió especialmente que fuera
acompañada por su esposo; accedió a sacarse una foto de ambos con sus parejas,
que incluso publicó en su cuenta de Instagram, y hasta le solicitó a la titular
del PRO que postergara unas horas su regreso a Buenos Aires para seguir
conversando y almorzar juntos.
Ahora, como
anticipó Infobae, la nueva reunión de Macri y Rodríguez Larreta
parece equilibrar la balanza del ex mandatario. El ex
presidente charlará a la tarde con el jefe de Gobierno y a la
noche cenarán juntos y con sus parejas. El alcalde porteño está de
vacaciones en San Martín de los Andes con su novia desde el miércoles pasado
y extendió dos días su estadía: ahora se sabe que, además de acampar
con vista al volcán Lanín, el cambio de planes fue para reunirse con el ex
mandatario.
Bullrich le aseguró
este lunes a un estrecho colaborador que no estaba preocupada por la
agenda de su adversario interno en Cumelén. “Su encuentro con Macri
fue tan bueno que no hizo ningún comentario sobre el encuentro
Macri-Larreta”, dijo un bullrichista. La jefa del PRO no tendrá mucho tiempo de
rastrear los movimientos de su rival: este martes viajará a
Córdoba para seguir su campaña y tratar de mediar en la pelea entre los
candidatos a gobernador de JxC, Luis Juez y Rodrigo De Loredo.
Mauricio Macri y
Horacio Rodríguez Larreta, en los comienzos de una sociedad política que lleva
20 años
Aunque los más
fieles a Bullrich celebraron el trato preferencial de Macri hacia su
jefa política, el ex presidente le aclaró que no se inclinará por
ninguno de los candidatos del PRO y que mantendrá su imparcialidad: cree
que la disputa debe definirla la gente mediante las PASO del 13 de
agosto.
Es lo
mismo que escuchó Rodríguez Larreta cuando lo visitó a Macri a principios
de año. ¿Para qué volverá esta tarde a Cumelén, tal como acordó hace un mes con
sus vacaciones ya previstas en el sur? Quienes conocen a ambos deslizan que la
relación, que lleva dos décadas, todavía debe descongelarse luego de algunas
diferencias que los pusieron en guardia. El ex mandatario y el jefe
de Gobierno tuvieron un primer encuentro áspero y luego otro en el
que hubo signos de distensión. El vínculo, admiten sus allegados, no
es el mismo de antes. Los dos apuestan a superar las tensiones y
encarrilar la interna hacia una competencia en la que sus protagonistas no se
causen heridas irreversibles.
Para
Macri, llegó la hora del equilibrio mientras cuenta los días para
develar el gran misterio de la oposición: ¿intentará o no regresar a la Casa
Rosada? “Estoy en el ring y voy a pelear”, dijo hace dos semanas en
Mar del Plata. En marzo despejará la gran incógnita. En esos mismos
días, Larreta lanzaría oficialmente su candidatura y Bullrich proclamará la fórmula
para dirimir las PASO.
Las vacaciones de
Horacio Rodríguez Larreta en el sur se difundieron en videos que publicó su
novia, Milagros Maylin, en las redes
De todas formas, al
día siguiente de recibir otra vez a Rodríguez Larreta y compensarlo seguramente
con una foto político-familiar, el ex jefe del Estado se mostrará
tan activo como un presidenciable: este miércoles viajará a La
Pampa para explicitar su apoyo a la candidatura a gobernador
de Martín Maquieyra, diputado nacional del PRO y aliado del
larretismo, junto con Bullrich, María Eugenia Vidal, Miguel Angel Pichetto,
Waldo Wolff y Alex Campbell, entre otros dirigentes.
“Si no quisiera
postularse, ¿para qué iría a respaldar a un candidato en La Pampa? Esos
son movimientos de alguien que va por más”, interpretó un dirigente de JxC
que está convencido de que Macri irá por su “segundo tiempo”. Por ahora, lo
único claro es que se convirtió en un promotor del turismo político
en Villa La Angostura: ir y mostrarse en Cumelén es la moda del
verano en el PRO.
|